El tirano y el emperador

Publicado: 06 ene 2026 - 05:00

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Opinión. | Atlántico

La comunidad venezolana en Vigo, 8.000 personas al menos, se encuentra expectante, ilusionada quizá por la caída del usurpador y dictador -siempre es una buena noticia que caiga uno- pero también lógicamente preocupada por lo que pueda pasar a partir de ahora. Las agrestes palabras de Tump, llenas de petróleo y huérfanas de democracia, más propia de un colonizador o un empresario desaprensivo que del presidente de un país, no tranquilizaron. Aunque el emperador violó la legalidad internacional, hecho cierto, valdría la pena si a cambio se recupera la legalidad venezolana, violada descaradamente y durante décadas por el régimen, con el fraude electoral de julio de 2024 como colofón. Maduro perdió las elecciones y siguió en el poder, cada vez de forma más brutal, lo propio de una autocracia que se sostiene por la pura fuerza, lo que ha llevado a millones de personas al exilio por razones políticas, sociales y económicas.

Así que ahora la comunidad venezolana confía en que su país se normalice, se acepten los resultados de las elecciones presidenciales que dieron la victoria a Edmundo y Corina o en su caso se convoquen otras libres y sin coacciones y retomar su futuro. No que se convierta en un protectorado americano regido por los herederos de Maduro, un fraude y una burla insoportables. Piden un Gobierno legítimo y decente. Lo que demanda cualquier persona en el mundo. Nada menos, nada más. Con el emperador nada es seguro, visto el desdén con el que trató a Corina, legítima portavoz de la mayoría de sus conciudadanos y Nobel de la Paz, lo que parece que molestó a Trump. No me extrañaría. Cuidado con Groenlandia.

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