José Teo Andrés
El otro invierno
Ha comenzado 2026 con certezas y sobresaltos. En el segundo apartado, las noticias que van llegando de la satrapía caribeña y su futuro imperfecto gracias al desprecio insoportable de Trump a la oposición y su aparente interés único por el petróleo y nulo por restaurar la libertad y acabar con la dictadura; en el primero, el inicio de otro año inútil desde el punto de vista de la gobernabilidad y de desdén al Parlamento.
De momento, Doc PS, a quien le gusta coleccionar récords, ya ha batido otro, con tres años consecutivos sin presupuestos del Estado, cosa que en cualquier país normal democrático habría llevado la convocatoria de elecciones o una cuestión de confianza. Nada de eso va a pasar, y tampoco a una moción de censura, imposible con el bloque negativo ligeramente mayoritario en el Congreso. Que impide aprobar leyes y cuentas, pero que rechaza igualmente poner en la calle a Doc PS, sabedores sus ¿socios? de que es capaz de decir y hacer cualquier cosa por muy imposible que parezca. Ya pasó con el indulto y la amnistía. Así que no habrá presupuestos, salvo sorpresa enorme que no se puede descartar del todo. De una u otra forma, con o sin presupuestos, con o sin más cesiones, Doc PS seguirá en Moncloa y hará que todo lo que pasa es como si no fuera con él. Un país democrático se define no solo por las elecciones -también había en Venezuela e incluso en Rusia- sino por el respeto a las normas. La primera, tener el respaldo del Legislativo, lo que no sucede. Sin presupuestos no hay nada y en lo que nos toca, olvídense de avanzar un centímetro en los Grandes Éxitos (AVE, autovía, Biblioteca), que seguirán sonando en 2026 como en 2025, 2024, 2023, 2022…
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