José Teo Andrés
Otro año con grandes éxitos
Pensar que Venezuela va a pasar de ser una dictadura totalitaria a una democracia ejemplar de la noche a la mañana es como creer en los Reyes Magos con cuarenta años cumplidos. Donald Trump, que no tiene ni la menor cultura democrática ni de la otra, y cuyos principios políticos son los de un elefante en una tienda de vidrios, no ha necesitado consultar a nadie ni ha advertido a ninguno de sus socios que iba a proceder a extraer el bicho, y lo ha hecho como los norteamericanos de uno u otro color político hacen las cosas. Por las bravas, sin tener en cuenta a los demás, sin prevenir las consecuencias y sin encomendarse ni a Dios ni al diablo.
Trump ha hecho lo que ningún dirigente de un país europeo hubiera ni siquiera soñado hacer en sus momentos de más desordenado delirio. Ha montado un operativo de los suyos, de los que aparecen en las películas, se ha plantado en casa del sujeto y se lo ha llevado por las buenas… o por las malas que da igual. Luego y después de tenerlo en Nueva York vestidito de chándal, en sandalias y deseando un feliz año a sus captores, ya se lo ha comunicado a los demás como cosa hecha y sin vuelta. En definitiva, ha solucionado el primer problema que es secuestrar a Maduro y señora y poner a ambos en presencia de un juez federal de Nueva York llamado Alvin Hellersytein que tiene noventa y dos años y lo nombró en su tiempo Clinton. Sospecho que es un magistrado ideal para acusar a la pareja de narcotráfico, condenarlos de forma irreversible, meterlo en la trena y tirar la llave al mar salvo que en este pintoresco procedimiento existan claves que se nos van de la mano a todos nosotros incluyendo en este todo, el Gobierno de España, el de la Unión Europea, la Otan y lo que se tercie.
Y esas claves comienzan a aparecer como por ejemplo, el papel a jugar por la doñita Delcy a la que Trump ha elegido como criada para todo y cuyo papel se entiende poco, a ver si ha sido ella el agente infiltrado que ha estado cantando a Washington toda la información necesaria para llevarse a Maduro. Eso de que el que manda haya decidido que Corina no participa abre un debate. Un debate que a Trump le importa un pito.
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