José Teo Andrés
Otro año con grandes éxitos
El tahur, al despreciar las reglas, siempre juega a otra cosa, pero ¿qué ocurre cuando es él quien las impone, es decir, las suyas propias, las trampas? Que se acabó el juego, y quien dice el juego dice, llevándolo al concierto entre las naciones, que se acabó la ley, el derecho, la negociación, la diplomacia y todo cuanto no es la fuerza bruta, esa trampa letal de la que no puede salir la civilización viva.
No es la primera vez que el poderoso brutaliza al más débil, en la amarga historia del imperialismo no hay otra cosa, pero el secuestro espectacularizado del presidente de un país por el ejército de una potencia extranjera señala una modificación brutal en las artes del tahur: ahora exhibe de antemano, con descaro, sus cartas antes escondidas, todos los ases bajo la manga para ganar esa y todas las partidas que quiera. El apresamiento de Nicolás Maduro, un dictador despreciable, no se ha ejecutado por serlo, pues qué democracia va a llevar a Venezuela un tipo que aborrece la democracia, sino porque controlaba un juego, el del petróleo, que Trump codiciaba.
No quiere decir ésto que Maduro no fuera, a su vez, un tahúr, que lo era por los engaños sistemáticos a su pueblo, pero no se tienen noticias de que quisiera invadir y anexionarse Groenlandia, y Cuba, y Canadá, y Colombia o México a base de trampas, esto es, de la intimidación y el desprecio a la legalidad internacional que ha exhibido Donald Trump en el primer acto de su apropiación de Venezuela y de sus recursos naturales.
Cuando hay reglas, y en todo juego o relación debe haberlas, el tahur las conculca, se las salta, pero ¿qué pasa cuando impone por las bravas las suyas, esto es, la ausencia absoluta de reglas? Trump ya cambió con Rusia el cromo de Ucrania por el de Venezuela, y con Europa, a la que pretende arrebatar uno de sus territorios, Groenlandia, ni siquiera tiene la intención de cambiárselo por cromo alguno. ¿Y qué más en ese póker enloquecido? Si no hay reglas para él, tampoco para Rusia, ansiosa de otros cromos hasta ahora vedados, ni para China, que podría hacerse con Taiwán, o con Japón, o con Corea del Sur en base al mismo juego trucado.
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