Fotos para la historia

Publicado: 04 ene 2026 - 01:30

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Opinión. | Atlántico

Si bien la concesión del Nobel de la Paz a María Corina Machado anunciaba el establecimiento de una postura internacional que condenaba a Nicolás Maduro y presagiaba un cambio sustancial en el tratamiento de los temas relacionados con América Latina, sospecho que no todo el mundo estaba en disposición de esperar una intervención drástica de los Estados Unidos para empezar el año que se abre con la detención del dictador y su esposa, y su traslado a los Estados Unidos para ser juzgado por narcotráfico. La foto de Maduro con gafas de sol espesas, metido en un helicóptero manoseando una botella de agua mineral, es una de esas fotos que pasaran a la historia como la de Marilyn sobre el enrejado del metro neoyorquino, los marines americanos plantando la bandera de las barras y estrellas en la cumbre de Iwo Jima, Saddam Husseín con la soga al cuello, o los cuatro Beatles cruzando el paso de cebra. También esta imagen cargada de significación y dramatismo se incorporará a la galería de grandes momentos de la Humanidad para que, dentro de unos años y una vez desnuda de debate y establecida en testimonio de la aventura humana, se convertirá en cotidiana como la de Buffalo Bill montado en su caballo sombrero en mano o Pelé fallando aquel duelo ante Ladislao Mazurkiewicz cuyo desenlace pilló tan de sorpresa al gran portero uruguayo que no sabía dónde estaba la pelota mientras el genio brasileño se mordía las uñas desesperado.

Las viejas fotos pasan ayunas de emoción y planas de sentimiento. Existen fotografías aterradoras de la Guerra de Secesión con campos de batalla sembrados de muertos descomponiéndose al sol que, siglo y medio largo después de haber sido impresas por los admirables fotógrafos que acudían al frente cargando sobre carros de acémilas sus materiales de trabajo, ya no conmocionan. A este Maduro con el sentido común claramente inferior al de un niño de teta, le va a respetar mal el paso del tiempo. Es un tramposo y un mentiroso compulsivo sin alma y sin la menor formación, que ahora recoge lo que ha sembrado. Hoy centraliza la polémica sobre el respaldo jurídico de su destitución y captura, pero pronto ni siquiera Yolanda Díaz sacará la cara por él y por su tristísima apariencia de gorila arrumbado y con sobrepeso. El tiempo lo dirá.

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