Dos viejos locos

Publicado: 06 may 2026 - 04:49
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Opinión. | Atlántico

Las previsiones elaboradas por la Unión Europea sobre el futuro energético que nos espera incluso en el hipotético e improbable caso de que el conflicto propiciado tras el ataque de los Estados Unidos a Irán acabara pasado mañana, son apocalípticas y proclaman la gravedad de una decisión tomada sin respaldo institucional alguno y a la contra del parecer de todos los aliados del huésped de la Casa Blanca para el que esos aliados no son tales sino vasallos puestos por Dios en cada uno de los sitios para decir a todo que sí y cumplir las órdenes que este terrorífico sujeto administra. Los boletines internacionales aclaran que todo aquel de su gobierno que ha tenido la osadía de contradecirlo ha sido despedido con una patada en el culo.

Y hablando de lo mismo, tengo una amiga ucraniana que vive en Vigo y que está atravesando un periodo de extrema desolación tras una pérdida familiar producida en su país de origen, que ha añadido dramatismo a una situación de dolor extremo. Sola y triste, vive en un país que no es el suyo, obligada a la diáspora y el abandono del propio invadido por un poderoso oligarca inmisericorde y demente que ha destrozado lo que hasta hace unos años era una vida normal, razonable, modesta y feliz. Ella ya no tiene que temblar de pavor ante la amenaza de las bombas rusas, pero está condenada a padecer una situación sin vuelta atrás de la que no se recuperará probablemente nunca.

Son las dos caras de una misma moneda y la imagen de cada uno de los dos en un mismo espejo. Dos locos sin freno ni sensibilidad que juegan al fútbol con el mundo como jugaba Chaplin en su famosa película. Y así vivimos todos en manos de personajes que no solo no le dan importancia a la existencia sino que, muy al contrario, están contribuyendo con su comportamiento al dolor, a la frustración y al desastre de todos sus semejantes.

Putin y Trump, no son los únicos ni serán los últimos, salvo que sus disparates salvajes y egoístas acaben con todos nosotros, pero son ejemplo de la penosa realidad que nos envuelve y que no lleva directos a una ruina compartida. Dos viejos locos ambiciosos y sin conciencia. No nos falta de nada.

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