José Teo Andrés
160 kilómetros al norte y al sur
Los dos únicos acuerdos logrados por el Gobierno en esta larga y aviesa última temporada los ha logrado con los obispos y con los independentistas catalanes. En el primero de los casos ha obtenido un principio de concordato para que la Iglesia reconozca casos de pederastia, el Gobierno los juzgue y valore y de nuevo la Iglesia intervenga para pagar los daños. Se trata de uno de esos acuerdos que se anuncian a bombo y plantillo en tiempos malos para enjugar las crisis, y que nunca se sabe cómo van a articularse administrativamente, un viejo truco usado hasta la saciedad que permite lanzar a los cuatro vientos medidas y actuaciones de gran impacto popular cuyo verdadero desarrollo se elude porque ni está maduro ni ha sido convenientemente establecido, hasta acabar perdido y dado de baja por impracticable. El segundo es mucho más sencillo de desarrollar. Llega uno de estos independentistas delincuentes juzgados y condenados por rebelión, se planta en Moncloa, pide dinero por mantener en la presidencia al presidente, y se lleva 5.000 millones extras. El resto de las comunidades, incluyendo las pocas que gobiernan los compañeros de partido del presidente, ponen el grito en el cielo y braman por el inadmisible trato de favor ofrecido a Cataluña a cambio de seguir gobernando, mientras los aspirantes socialistas a presidir las que quedan, han de ser sometidos a un curso acelerado de táctica y técnica para explicar lo inexplicable –Alegría, López y Montero deben asistir a cursillos particulares acelerados de psicología aplicada y técnicas de convicción por hipnosis para poder explicar a sus votantes en Aragón, Madrid y Andalucía semejante disparate- mientras Bolaños anuncia a los cuatro vientos que este es un sistema de financiación extraordinariamente innovador y generoso que va a ser muy beneficioso para todos. Si ustedes se fijan en los planos de la televisión, observarán que al ministro se le pone, cuando dice esas cosas, la misma sonrisa que usaba Long Chaney cuando representaba el papel de doctor Jeckyll. Al titular de Justicia se le ha olvidado informar que el visitante ha vuelto a negarse en redondo a respaldar los Presupuestos, por lo que se vuelve a casa con los quinientos kilos en el bolsillo y punto pelota.
No hay más acuerdos por ahora.
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