Preocupación en la Miñoca por una isla de ‘narcoviviendas’
El incendio ocurrido en la tarde de jueves fue el tercer incidente en semanas tras una grave reyerta y un fallecido por consumo
“Vimos un humo muy negro que salía de una de las casas y llamamos a los bomberos”, explicaban ayer desde un establecimiento situado frente a una de las viviendas abandonadas y okupadas en pleno corazón de la Miñoca. Se trata de una isla de maleza y abandono, con varios inmuebles, en medio de una zona urbanizada junto a la Florida y que es objeto de preocupación de los vecinos. El foco de atención se sitúa entre las calles Xaime Pacheco, Darío Durán y Ángel Llanos.
Lo que ocurrió el jueves fue solo uno de los múltiples incidentes que se registran en estas casas, convertidas en ‘narcoviviendas’. “La Policía viene con mucha frecuencia”, aseguraba a una vecina, quien reconocía que “nos asustamos bastante sobre todo pensando en que podría llegar el fuego a los coches aparcados y entonces hubiera sido una catástrofe”.
El incendio se originó en una habitación de la planta baja de una de las casas, donde había varios colchones y otros efectos, según informaron los bomberos que no encontraron a nadie en el interior cuando llegaron. Un testigo explicaba que “les vi cómo salían corriendo de allí al ver que se extendían las llamas".
A pesar de que la zona fue precintada, ayer el trasiego de personas era constante, incluso atravesando parte de un muro que se había desplomado. “Es un peligro para ellos que estén allí dentro”, aseguraba dicho testigo. Tiene su negocio frente a una de las entradas y “allí van con varios perros de raza peligrosa que se ponen bastante agresivos".
De las cuatro viviendas enclavadas en esa finca, solo una se ha librado de los okupas “porque la tapiaron por completo”, aseguraba.
La presidenta de la Asociación de Vecinos de A Miñoca, Elena Losada, ratifica que existe preocupación en el barrio, “no son personas que busquen un hogar sino que hay trapicheo, pero poco se puede hacer porque la Policía viene muy a menudo”.
Esas viviendas quedaron abandonadas tras la venta y ahora están pendientes de su desarrollo urbanístico por los últimos propietarios, entre ellos, al parecer, alguna entidad bancaria.
En vísperas de la Navidad, una de las personas que frecuentaba una de las casas fue hallado muerto en el interior, por consumo de estupefacientes y semanas antes, la Policía Nacional llevó a cabo un operativo para frenar una grave reyerta con armas blancas que se desató cuando una pareja acudió a recuperar objetos supuestamente robados. Hubo siete detenidos y varios heridos. Losada lamenta que ese punto del barrio se haya convertido en un lugar de venta y consumo, porque la droga “genera inseguridad y es una tragedia para estas personas”.
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