Julia Navarro
Hipócritas
Tras la Operación Resolución Absoluta –uno de esos nombres impactantes que saben a espectáculo y que tanto les gustan a los americanos- existen varios conceptos en los que la gente sin grandes prejuicios comienza a coincidir. El primero de ellos es comenzar a sospechar que la que ha perdido por goleada este partido es María Corina Machado que al gobierno de los Estados Unidos le trae absolutamente sin cuidado. El otro concepto cada vez más consolidado y que avanza incontenible por el torrente del cálculo y el conocimiento es que puede ser peor el remedio que la enfermedad. No conviene perder de vista en este confuso panorama que de los presos políticos y su liberación el americano invasor no ha dicho ni pío, probablemente porque le importan un pito, le van a dar quebraderos de cabeza y no le suministran ventaja alguna. Teniendo en cuenta que aquí de lo que se trata es del petróleo y los que tienen las llaves del cuarto del petróleo son los chavistas, la ideología es materia prescindible y sospecho que van a continuar en las mazmorras bolivarianas durante bastante tiempo.
Trump no sabe ni quiere saber nada de Historia, de ideas y de pensamiento y por lo tanto, esta aventura no estaba planificada para liberar Venezuela de una dictadura totalitaria administrada por una canalla insensible, ambiciosa, sanguinaria y corrupta, sino para recuperar la hegemonía mundial, restablecer la doctrina Monroe y dejarse de sentimentalismo barato. Por tanto, y salvo que la situación adquiera un giro completo, aquí no van a producirse elecciones en mucho tiempo, no se va a equilibrar la sociedad venezolana, no se va a recuperar la clase media, no se va a normalizar la vida política, no se van a abrir caminos para el restablecimiento de las relaciones internacional. Aquí se va a seguir jugando con la misma raqueta, se va a permitir que los chavistas continúen controlando el sistema, siempre que sean buenos chicos, obedezcan lo que se les transmite y sigan mamando pero sin hacer ruido.
Hace años se inventó aquello tan oscuro y deshonesto que se decía cada dos por tres. “Yo sé que fulano es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Pues eso.
Contenido patrocinado
También te puede interesar