José Teo Andrés
Otro año con grandes éxitos
Después del secuestro de Maduro y el inexplicable apagón del brazo militar y policial supuestamente encargado de impedirlo, nos preguntamos en estado de perplejidad cómo el abominable chavismo puede devenir de la noche a la mañana en compañero de viaje del cabestro de la Casa Blanca. Tal cual, oiga. Mano derecha (Delcy Rodríguez) y mano izquierda de Maduro (Jorge Rodríguez, hermano de Delcy y presidente del legislativo venezolano), al servicio del plan diseñado por Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano.
Entre los votos de María Corina Machado y el poder real de los Rodríguez (brazo militar y el brazo ideológico del régimen), Trump lo tuvo claro, en nombre de la estabilidad del país con amenaza de males mayores si los Rodríguez no pasan por el aro.
No parece que la vicepresidenta del Gobierno y el presidente del Parlamento le hagan ascos a la ocupación del poder controlado desde Washington con mando a distancia.
Tomamos buena nota del pronunciamiento escrito de Delcy Rodríguez, la nueva presidenta "encargada" del país (a rey muerto, rey puesto), en el que invita públicamente a los Estados Unidos de Norteamérica a "trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación orientada al desarrollo compartido".
Si esto no es una rendición del chavismo al comercialismo latente en el descabezamiento del régimen, digan conmigo que se le parece mucho. Aun así, quedamos a la espera de saber si la situación encaja en los perfiles de lo que siempre hemos llamado "gobierno títere" (la historia nos regala antecedentes de todos los colores).
Lo sabremos ante las decisiones que puedan tomarse en relación con los presos políticos, el retorno de los exiliados, la legalización de partidos políticos, el cerco a los medios de comunicación hostiles, la rehabilitación de líderes políticos contrarios al chavismo, etc.
Vale, pero, de momento, ¿cómo negar que, por ejemplo, el patrullaje callejero de los paramilitares chavistas en realidad le está haciendo a Trump el trabajo de tener la fiesta en paz apaciguando la calle?
Y no es cosa de lamentarlo como un mal menor en el marco de una clamorosa violación de la legalidad internacional, porque a menos nos ahorra el caos y una eventual guerra civil en Venezuela.
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