El 'No a la guerra' con la fragata

Publicado: 11 mar 2026 - 03:30
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Opinión. | Atlántico

Hay que reconocer que Pedro Sánchez es un artista en la compleja disciplina del tartufismo político. Capaz, llegado el caso, de sorber y soplar al mismo tiempo. Su biografía es pródiga en éste tipo de episodios que por su cuantía y frecuencia revelan una naturaleza que va más allá del simple registro de contradicciones.

El último ejemplo de esta forma de proceder es su posición como presidente del Gobierno de España ante la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. La secuencia es conocida: trasciende que se les ha negado a los americanos la utilización logística de las bases de Rota y Morón en el inicio de los ataques que acabaron con la vida del ayatolá Ali Jamenei y la de varios miembros de la cúpula militar del régimen iraní. Y, ¿cómo reacciona Sánchez? Pues en un ejercicio de impostado compromiso rescatando el eslogan de 'No a la guerra' que hace 23 años en ocasión de otro conflicto bélico- la invasión norteamericana de Irak-, acabó siendo determinante para generar el clima político exasperado que, en España, se sustanció con la inopinada derrota electoral del Partido Popular.

La decisión genera polémica dentro y fuera de España. En casa es aplaudida por algunos de los dirigentes de los pequeño partidos de izquierdas que con altibajos han sido los costaleros del PSOE en lo que llevamos de legislatura y es criticada por PP y Vox. Fuera, en Washington, provocó tal grado de irritación que llevó al presidente Donald Trump a amenazar con ordenar un boicot comercial a España. Ante semejante perspectiva, ¿qué hace Pedro Sánchez? ¿Cómo responde? ¿Manteniendo su posición por coherencia con el 'No a la guerra'? No, exactamente. La salida, es creativa. Visto que Irán se defiende atacando a varios países vecinos y a bases que tienen los norteamericanos en algunos emiratos, incluida una de los británicos en Chipre, España (órdenes de Pedro Sánchez) envía a la zona del conflicto una fragata -la Cristóbal Colón ,la unidad más moderna de nuestra Armada-. Por la mañana pacifista y al día siguiente pragmático pero disimulando.

Al tiempo que los medios afines impulsan el relato del 'No a la guerra' como anhelado despertador de votantes de izquierdas desmovilizados, Sánchez mitinea por Castilla y León y disimula señalando a Núñez Feijóo como líder del "partido de la guerra". Sorber y soplar al mismo tiempo. Sánchez en estado puro.

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