La Soledad, ¿quién la donó?

Publicado: 28 sep 2010 - 02:00 Actualizado: 10 feb 2014 - 12:48

Todos los vigueses sabemos que la iglesia de la Soledad es muy bella y que se construyó a instancias del sabio arzobispo de Madrid-Alcalá, natural de Vigo, Medalla de Oro de la Ciudad en 1948, con Jardines dedicados a su nombre en el Arenal, donde nació, (pobre) y miembro de diversas Academias, etc., etc., hoy olvidado, aquí, no en los lugares en que actuó como sacerdote o profesor, etc, por el pecado de ser arzobispo en la época franquista.

De él se dijo que había donado la iglesia de la Soledad a los vigueses, donde quería haber sido enterrado. Pero no, los madrileños no lo permitieron y exigieron su cuerpo para su catedral.

Y tampoco nos dejó la hermosa iglesia cuasi copia de la Madelaine de París, porque se murió antes.

Esto y algunas cosas más que les contaré a ustedes las sé porque mi buen amigo el ex-Magistrado y emérito (dieciocho años; y treinta de abogado antes además de otros destinos importantes que no reseño por no herir su modestia), don José Luis Núñez Vide. Sepan:

Los parientes vigueses del Arzobispo, no tenían derecho a la herencia porque no les alcanzaba el derecho de representación y correspondió todo a la familia Garay, únicos herederos. Un colega de Núñez Vide conocedor de su experiencia, el cual corría con el asunto de la herencia le pidió que compartiera con él las gestiones que hubieron de realizar durante más de dos años.

Total: como el “causante” había construido en una parte de la finca una iglesia preciosa que a los herederos no les servía para nada, ya que lo que querían era realizar económicamente los bienes heredados y si se incluía este terreno, les resultaría muy gravoso, acordaron, a propuesta de los abogados, donar los terrenos y la iglesia a la Iglesia.

Los abogados se fueron a visitar al obispo de Tui-Vigo, Fray José López Ortiz quien aceptó la renuncia de la titularidad que pasó a nuestro obispado.

Y... colorín colorado. El pueblo y la parroquia de la Soledad darán las gracias, seguro, a la famlia Garay.

Y yo, por su información, a mi buen amigo Don José Luis Núñez Vide.

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