Ahora es el turno de la derecha (PP y Vox mediante)

Publicado: 20 abr 2026 - 01:00
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La izquierda ya ha dado su aldabonazo en Barcelona con una 'cumbre' de partidos y países progresistas sin duda bien montada y ejecutada, con toda la polémica que haya podido arrastrar. Llega, teóricamente, el turno de la derecha. ¿Es posible la convivencia pacífica, constructiva, entre dos fuerzas tan distintas y distantes como el Partido Popular y Vox? La experiencia de Extremadura, donde el martes y el miércoles se celebra la sesión de investidura de la 'popular' María Guardiola, va, obviamente, mucho más allá: es el primer paso para averiguar si ese pacto autonómico, que habrá de reproducirse en Castilla y León y en Aragón, quién sabe si tras el 17 de mayo también en Andalucía, se puede ampliar al ámbito nacional. O sea, si puede haber un Gobierno PP-Vox en La Moncloa después de que Pedro Sánchez convoque las próximas elecciones generales.

La dura, a veces surrealista, negociación en Extremadura evidencia la diferencia de estilos, de fondos y formas, entre el partido de Feijóo y el de Santiago Abascal. No es fácil la convivencia, y así lo evidencian los episodios negociadores, que a veces parecen, de puro pugnaces, los episodios nacionales. Tanto el PP como, sobre todo, Vox, unen a sus problemas domésticos los internacionales: ¿qué hacer, qué decir, cómo actuar, ante o frente a Trump? El pirómano presidente de los Estados Unidos ha logrado dividir el mundo en dos: los que le aceptan, qué remedio, como un líder moral y los que, son cada vez más, recelan del estado de su cordura.

Me parece que Vox está en el primer grupo, aunque interrogándose acerca del entusiasmo que ha de mostrar en su apoyo al habitante de la Casa Blanca, sobre todo ahora que este ha colisionado con el Papa. El PP, creo, está más bien entre los segundos, pero extrema sus cautelas al referirse al mandatario americano: no se atreve a situarse abiertamente en un área crítica. Y esta, la de por quién optar en un mundo que se fragmenta, es la gran debilidad de la derecha, una vez que la izquierda ya se ha pronunciado de manera suficientemente tajante, y el fin de semana en Barcelona es la muestra. Contra Trump es más fácil la coherencia que permaneciendo a su lado.

Creo que Vox es ya aceptada con cierta normalidad por los estrategas del PP, no siempre unívocos ni certeros. Y tiendo a pensar que en la formación de Abascal se extinguen los vociferantes, excluyentes, esos 'ultras' de toda la vida que nos recuerdan tiempos pasados o lo peor de la xenofobia y antieuropeísmo que anida en una parte, la llamada 'populista', del Europarlamento.

Parece que, con todas las vacilaciones (recordemos las cosas que Guardiola ha dicho sobre Vox, y viceversa), el acuerdo futuro en Extremadura puede sostenerse. Y se sostendrá, cuando llegue, en Aragón y en Castilla y León. Ya veremos lo que ocurre en Andalucía, donde las encuestas dicen que el 'popular' Moreno Bonilla está cerca de la mayoría absoluta, pero no la tiene garantizada. Después, ya el año próximo, vienen las restantes elecciones autonómicas, las locales y... si Sánchez no las precipita, las generales del verano de 2027. Para entonces, el pacto PP-Vox tiene que estar consolidado o, de lo contrario, volverá a ocurrir lo que en julio de 2023: que una alianza difícil, pero posible, de la izquierda podría volver a repetir, más o menos, lo que ahora tenemos.

La capacidad de equivocarse del PP (y de Vox), precisamente cuando las encuestas son más favorables a un pacto entre ambos, es ya casi legendaria. Así que no demos nada por sentado. La ley del péndulo y las circunstancias dicen que ahora debería ser el turno de la ofensiva de la derecha a la hora de encarar el futuro. ¿Lo es, lo será?

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