José Teo Andrés
Lo de Lugo, lo de Vigo
Los expertos en política internacional no acaban de centrarse en la comprensión y pleno conocimiento de los caminos que está trazando Pedro Sánchez en esta faceta tan atractiva que ha comenzado a desempeñar ahora que el territorio nacional no solo se le está quedando pequeño sino que manifiesta una hostilidad hacia su persona que le desagrada profundamente. Sánchez no ha movido un dedo por arreglar el tedioso asunto de los presupuestos porque está inmerso en una cruzada mundo adelante que precipita a su universal conversión en el abanderado del enfrentamiento con Trump y su guerra. Por eso aparece de lunes a viernes por el palacio de la Moncloa y por el Parlamento, firma y se vuelve a ir. Ahí es nada, convertirse en caudillo de un movimiento sideral por la paz y la concordia que alimenta de poco en poco con fastuosas demostraciones de su fulgurante liderazgo convocando en Barcelona a la internacional de la izquierda a la que han asistido, para entendernos, los líderes de algunos países de la América Latina mientras María Corina Machado sigue cosechando desprecio tras desprecio de los responsables máximos de nuestra diplomacia de Estado. María Corina está en Madrid.
Claro que, puesto a no entender nada de relaciones internacionales, a pesar de un feliz y ya lejano paso profesional por el Ministerio de Asuntos Exteriores en el que permanecí dos estupendos años de mi vida de los que guardo muy feliz recuerdo, una de las cosas de las que menos entiendo es del desarrollo de la decisión escalonada que el presidente Trump ha ideado para resolver el problema de Venezuela -ignoro en estos momentos si Delcy ha hecho acto de presencia en la cumbre de Barcelona- secuestrando a Maduro y su primera dama, mandándolo a las mazmorras federales y poniendo en su lugar más de lo mismo si bien menos cargado de bombo que diría un folclorista y despreciando un sistema de recuperación tan palmario como convocar elecciones libres y justas y el que el ganador se lo lleve todo- Es un mecanismo muy razonable y sensato por el que también está María Corina e incluso lo estuvo el grupo ABBA con una canción que todo eso lo explica.
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