Antonio Casado
Compresión lectora
Lo de Ceuta rebasa todos los límites de lo verosímil. Muestras a un Estado fallecido, impotente, superado, tolerante. Siguen entrando inmigrantes ilegales, la criminalidad se ha incrementado un 60 por ciento, pese a las subjetividades de Marlaska. La invasión se aposenta con firmeza y los miles de inmigrantes que se han instalado en las playas forman ya una sociedad paralela, consolidada y, como tal, se distribuye ya en funciones y se organiza. No sólo en la edificación y alquiler de espacios, sino la venta más variada de todo tipo de artículos de consumo desde ropa a alimentos, o incluso servicios comunes, como de peluquería y otros. Y a todo esto, desde Marruecos entran a diario todo tipo de equipos, bienes, pertrechos, materiales, alimentos y todo lo que precisen los instalados en los arenales de Ceuta. Si se desmantelan los mercadillos ilegales, en horas se han recuperado.
¿Cuál el control de la frontera, qué clase de resguardo trata de controlar que la población asentada no se constituya en un mundo propio, consolidado, dispuesto a quedarse en el terreno, de momento creciendo, para ir saltando a la península que es el objetivo final, con plena confianza de lograrlo? Se extienden los pisos piloto, las ocupaciones y, sobre todo, el tránsito organizado por las mafias, parcialmente contenido para alcanzar Europa. Todo el mundo sabe que, de aquí a diciembre, el problema no se va a resolver y que, como ya sugieren partidos de la mayoría social de progreso o el dirigente sindicales, la única forma de reducir la presión de Ceuta es repartir a los 17.000 inmigrantes que siguen en Ceuta por el resto de España.
De momento, ya se asegura que esa es la medida que se aplicará a los 2.000 menores que ocupan los servicios de una ciudad que tiene asignada una cuota de 29 según las propias asignaciones de cuota que hizo en su día el Gobierno. Las familias que quieren que España acoja, mantenga y eduque a sus hijos saben además que esta vía es un pasaporte para, a medio plazo, mediante el agrupamiento familiar irse viviendo a España poco a poco.
En medio de la realidad cotidiana que sufren los ceutíes, otros hechos enredan el debate, como el artículo del escritor franco-marroquí Tahar Ben Jelloun, publicado en el diario “El País”, lo que, dada la habitual línea de este diario de apoyo al Gobierno, da su contenido un especial perfil. Por cuento expone España debe "devolver" Ceuta y Melilla a Marruecos. Argumenta que “el contencioso entre ambos países se agrava y se complica. Llegar a un acuerdo para devolver Ceuta y Melilla a Marruecos sería un gesto histórico y realista. No es normal que la frontera europea esté en territorio africano". Tahar defiende al régimen de Mohamed VI y se alinea al lado de Pedro Sánchez concluyendo que la derecha y la extrema derecha española pretenden "ajustar políticas de interior a costa de Rabat". Que un periódico español publique estas opiniones a modo de sentencia de un extranjero produce el lógico desasosiego, porque su propia defensa del régimen alauita abunda en amparar la ideal del "Gran Marruecos", que busca anexionar ambas ciudades autónomas españolas, el islote Perejil, el Sáhara Occidental, Canarias, Mauritania y parte de Malí.
También conviene referirse al contenido de la entrevista que concedió Pedro Sánchez a la CNN. En la misma, ha destacado que lo que ayer eran invasores que habían violentado las fronteras de España y que no permanecerían en nuestro territorio. Ahora son una masa de personas con derechos que el Gobierno que preside va a atenderlos: “Somos plenamente conscientes de que el mundo nos observa y demostraremos que es posible garantizar la seguridad y el orden sin perjudicar la dignidad humana. Eso es precisamente lo que estamos haciendo” y con toda naturalidad, como ajeno a los hechos cotidianos llega a decir “se está recuperando la normalidad en Ceuta y al mismo tiempo, proporcionando el marco legal para aquellos migrantes que podrían tener derecho a protección internacional".
Y para escapar a su propia responsabilidad, cuando le preguntan cómo pudo suceder todo esto, dice: “Creo que es importante pedir esa solidaridad en lo que respecta a la Unión Europea. Lamentablemente, sufrimos la falta de solidaridad de muchos de estos gobiernos durante la crisis”. Y ha vuelto a destacar lo buena que es la relación bilateral con Marruecos, pero por primera vez, en sus declaraciones a la CNN, el doctor Sánchez reconoce alguna difusa responsabilidad del reino alauita en la invasión de Ceuta. Toda una novedad.
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