Pues no, Trump no es mejor que Maduro (ni peor)

Publicado: 04 ene 2026 - 01:00

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Opinión. | Atlántico

Me cuesta asumir un ataque de un país contra otro país extranjero, bajo ninguna circunstancia ni condición, mientras no esté tal ataque respaldado por la ONU y justificado en cuestiones extremas, como un genocidio. El respeto a la legalidad y a las normas de convivencia internacionales que vienen -venían- rigiendo en el mundo hasta ahora, han saltado por los aires, cuando Trump está a punto de cumplir su primer año de mandato en la Casa Blanca. Y no ha sido, ciertamente, un mandato tranquilizador, lo que, unido a sus recientes amenazas contra Irán, hace concebir serios temores hacia por dónde puede discurrir este año 2026.

Criticar los métodos de Trump, desde los mortíferos ataques a barcos presuntamente de narcotraficantes, hasta la incursión terrestre en Venezuela, pasando por la captura de Maduro y su mujer, Cilia Flores, para llevarlos a paradero inicialmente desconocido, no significa aprobar los métodos del régimen bolivariano, una dictadura presuntamente delincuente, de hecho. No quisiera emitir opiniones demasiado escandalosas, pero Maduro ha mostrado la misma falta de respeto hacia las normas internacionales que Trump; ha empleado la misma pésima educación que el republicano norteamericano en su lenguaje (y acciones) hacia quienes no le gustan y parecida rudeza en su comportamiento, poco acorde con las pautas de una democracia, en general.

Maduro era una desgracia para un país tan querido para los españoles como Venezuela, pero no estoy seguro de que el desconcierto absoluto en el que se ha sumido al ya hoy inexistente régimen de Caracas vaya a mejorar mucho la situación: Maduro controlaba aún una significativa parte de la población, en parte armada, y no podemos dejarnos distraer ni por las cosas que dice la oposición ni, en concreto, por lo que vaya a hacer ahora la figura, tan válida por lo demás, de la premio Nobel de la Paz, Corina Machado. Que, por cierto, sigue sin ser felicitada por el Gobierno de Pedro Sánchez, una más de las muchas equivocaciones del Ejecutivo español con respecto a Venezuela y al régimen chavista.

Porque lo que parece claro en estos momentos es que la señora Machado está llamada a desempeñar un papel importante en la nueva etapa venezolana. Y no deja de preocuparme la diversidad de lenguajes, cauto por parte de los socialistas, claramente condenatorio hacia la acción `trumpista`, por parte de los coaligados de Sumar, en sus primeras reacciones ante lo que ha pasado hace aún pocas horas.

Esto, lo ocurrido en la madrugada de este sábado en Venezuela, que culmina una larga etapa de amenazas por parte de Washington, evidencia la absoluta inanidad de las Naciones Unidas, cuyos responsables máximos no parecen haberse enterado de nada porque nadie, desde Washington, se molestó en informarles. Esta, desde la ocurrida en el Panamá de Manuel Antonio Noriega, en aquella `operación Causa Justa` (1989), es la primera intervención `grave` de los Estados Unidos en territorio centroamericano o latinoamericano.

"Estados Unidos vuelve a intervenir en su patrio trasero", tituló, cuando aún no se había producido la intervención de Trump para explicar `su `acción, algún medio considerado especialmente hostil a Trump, incluyendo algún medio oficial español. Otros medios, en cambio, han tratado de justificar legalmente el derecho a intervenir contra un `narcoestado`. El mundo, comenzando por la ONU, vuelve a quedarse boquiabierto ante un Trump al que nada detiene, presagiando muchas, demasiadas, cosas, para un año que, yo mismo lo escribía hace dos días, mal empieza, mal.

Este 2026 va a tener, quizá desgraciadamente, demasiados titulares dedicados a Trump. La polémica está servida: hay muchas maneras de sancionar a un régimen dictatorial como el bolivariano antes de llegar a los bombardeos. Y tendremos pocos, quizá afortunadamente, titulares dedicados ya a Maduro, aunque, a la hora en la que escribo este comentario, en continuo contacto con Caracas, quién sabe lo que harán sus partidarios. Y cuál será la reacción en otros Estados iberoamericanos, desde Cuba hasta Colombia. Y eso es lo peor que podemos ahora decir: quién sabe lo que va a ocurrir, lo que nos va a ocurrir. Porque en lo sucedido en la madrugada de este sábado nos va mucho a todos. Véanse, para ir abriendo boca, las muy dispares reacciones registradas ante este hecho en el seno de un mismo Gobierno, el nuestro.

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