Julia Navarro
Una guerra sin fin
Causa cierto estupor que, a estas alturas, el rey de España, Felipe VI, se acomode a una de las extremidades de la Leyenda Negra (divulgada por el Reino Unido y Holanda, principalmente) y que hoy constituye el referente de la crítica antiespañola de la presidenta de México Claudia Sheinbaum, de familia de origen judío lituano y sefardi respectivamente. Su antecesor predecesor el descendiente de emigrantes santanderinos López Obrador llegó a negar que los aztecas practicaran la antropofagia como los pueblos sometidos. De manera sorprendente Felipe VI ha reconocido que hubo "mucho abuso" y controversias éticas" durante la colonización de América por parte de los conquistadores españoles. Que el jefe del Estado reconozca que España “colonizó” América trasgrede el rigor histórico, pues no es comparable la forma que (al contrario que Inglaterra) España trasladó sus propias instituciones y derechos (en forma de virreinatos y capitanías generales) a los territorios de América en contra de lo que hizo Inglaterra en sus 13 colonias, con la esquilma de las poblaciones originales, mientras España promovió el mestizaje que dio lugar a las modernas naciones de aquel territorio.
Entre las personas que, con autoridad y conocimiento, ya han respondido a la salida del monarca, destaca el ex ministro de Exteriores José Manuel García Margallo. Felipe ha dado una de cal y otra de arena, afirmando sin matices que algunos comportamientos de la época no pueden considerarse como motivo de orgullo. Pero no aclara cuáles. Y si, como él mismo dice, si hay que conocer la historia, la desconoce en cuanto al propio contexto histórico. ¿A qué se refiere, pues? Pero veamos la historia: Según William Prescott, historiador especialista en los aztecas y la conquista española de México, estos mataban 20.000 personas por año. Era un verdadero genocidio que detuvo Cortés, quien no vence a los aztecas ni conquista Tenochtitlan, sino porque a sus 400 hombres se les unen los pueblos sometidos, principalmente tlatelolcas y totonacas. ¿Cómo se pueden decir estas cosas hoy en día, contemplando la propia realidad histórica de México, sus monumentos y ciudades levantadas por España que son Patrimonio de la Humanidad? Cabe destacar que la Real y Pontificia Universidad de México es una de las primeras instituciones del continente, junto con la Universidad de Santo Domingo y la de Lima en Perú.
¿Cómo el rey de España puede hacer afirmaciones que vienen a reconocer que la crítica actual de algunos mandatarios hispanoamericanos al margen del rigor histórico de conjunto? La actual Ciudad de México, se convirtió en la capital del Virreinato de Nueva España en 1535 y fueron precisamente los criollos los más beneficiados hasta la plena aplicación de las Leyes de Indias, sin parangón en los territorios dominados por Inglaterra. En la historia que Felipe invoca debe destacarse la fundación de la Real y Pontificia Universidad de México, fundada por el emperador Carlos V en 1551 o la Catedral de la Asunción de María de México, de la que se puso la primera piedra en 1571, reinando Felipe II. La industria del libro, con el establecimiento de la primera imprenta en 1539 y la declaración por una real cédula de 1558 del oficio de impresor como libre. La primera biblioteca pública de América, fundada por el obispo Palafox en Puebla en 1646. La cría de caballos, mulos, burros y bueyes o la introducción de nuevos alimentos que hoy en día forman parte de la riqueza nacional (aves, ganadería, trigo, naranjas, arroz, garbanzos, lentejas, plátano, berenjenas, manzana. Y na legislación que convertía a los nativos más humildes en sujetos de derechos y frenaba los castigos que podían infligir los caciques y las autoridades españolas. La fundación por Cortés del primer hospital en la ciudad de México, el de Jesús, en 1521. Y poco después el primer hospital para leprosos: el de San Lázaro. El primer hospital universitario, el Hospital Real de Naturales, que acogió la Real Escuela de Cirugía, y donde se estudiaban las medicinas y los remedios españoles e indígenas La construcción de nuevas ciudades, más luminosas e higiénicas que las de Europa, gracias a la aplicación del urbanismo de la ‘ciudad ideal’ renacentista. México cuenta con 10 ciudades reconocidas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, destacadas por su valor histórico, cultural y arquitectónico, en su mayoría de la época del virreinato; Campeche, Ciudad de México y Xochimilco. Guanajuato, Morelia (Antigua Valladolid), Oaxaca. Puebla, Querétaro. San Miguel de Allende, Tlacotalpany Zacatecas. Felipe VI debería documentarse mejor.
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