Luis Del Val
Odio, no: aversión y repugnancia
Salvo la caricatura de instancia en la que Félix Tezanos ha transformado el antaño respetado Centro de Investigaciones Sociológicas, convertido hoy en un sainete, todas las encuestas coincidían en anunciar una nueva derrota del partido gubernamental en las elecciones autonómicas de Castilla León como así ha sido y se han encargado de confirmar las urnas. Tezanos habrá de lidiar con su conciencia y tal vez y solo tal vez, con sus responsabilidades judiciales por el uso otorgado a los fondos públicos que le corresponden a su departamento, y el resto dispondrá de autonomía y autoridad suficiente como para analizar los resultados y las consecuencias derivadas de ellos. Como primera impresión tras el dictamen de las urnas, cabría decir que las consecuencias han sido menos catastróficas de lo que las encuestas elaboradas por las entidades independientes pronosticaban, y también y sin embargo, lo suficientemente explícitas para no promover la duda. Los resultados muestran la tendencia que mueve hoy el voto en el país y declaran que el PSOE ha perdido la confianza de los españoles que reniegan de la apariencia a la que el viejo partido ha resuelto acogerse. Es la que ha decidido adoptar Pedro Sánchez y su núcleo duro, una tendencia que lleva contando sus participaciones electorales por fracasos, aunque este último ha sido menos desastroso de lo que se preveía, un salvavidas al que se ha acogido la cúpula socialista para justificarse. Cuando un partido hace victoria de una derrota es que se encuentra en las últimas y este es el caso. Un nuevo garrotazo del que Sánchez, proclamado por sí mismo figura de la alta política internacional y al que el país que gobierna se le ha quedado molesto y pequeño, no ha dicho una palabra. Su reino ya no es de este mundo oscuro y zafio de la bronca doméstica. Su sino está plantándole cara a Trump en los foros de la más alta diplomacia.
Pero la verdad, desprovista de subterfugios y libre de imposturas, proclama el deseo ferviente de cambiar de caballo. En la extensa comunidad castellanoleonesa ha desaparecido la izquierda a la izquierda. Y lo más alarmante y ya inevitable es el crecimiento de la derecha a la derecha. Si yo fuera Sánchez analizaría sensatamente todo esto. Pero no tiene tiempo. Está ejerciendo de héroe opositor de Trump y adalid del no a la guerra.
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