Abascal tiene la palabra

Publicado: 17 mar 2026 - 09:00
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Lo primero a destacar es la lección de madurez democrática de castellanos y leoneses. Gracias a un considerable aumento de la participación (65,7%), con 2,2 puntos porcentuales más que en 2022, las tres grandes fuerzas políticas que concurrieron a las elecciones del domingo en Castilla y León cotizaron al alza en las urnas.

Vamos a los matices. Lo previsto en el caso del PP: sube dos escaños, con un candidato que antepuso en su campaña lo regional sobre lo nacional. Más de lo previsto en el caso del PSOE (dos más), cuyo candidato pasa por ser el menos sanchista de las cuatro apuestas de Moncloa en la secuencia electoral en marcha (Extremadura, Aragón, Castilla y León, y Andalucía). Y menos de lo previsto en el caso de Vox porque, quiero pensar, los votantes han empezado a verle las trampas.

El reto ahora es la gobernabilidad. Como también estaba previsto, el triunfo del PP le deja lejos de la mayoría absoluta. Tendrá 33 escaños, a falta de 9 para gobernar en minoría con holgura. Y eso quiere decir que la llave la tiene Vox, cuya eventual alianza con el PP alumbraría un gobierno de la derecha en representación arrolladora de más de la mitad de los votantes: nada menos que el 55%, que se dice pronto.

Está por ver cómo ejercerá Santiago Abascal su real gana al frente del partido más a la derecha del espectro político nacional. Si entiende que su resistencia a asumir compromisos institucionales y los problemas internos de la organización que lidera con mano de hierro explican que su facturación en las urnas haya sido menor de la prevista.

Como consecuencia de lo dicho, a lo mejor asistimos a un acercamiento al PP para entrar en los gobiernos territoriales. No solo en Castilla y León, sino también en el desbloqueo de las negociaciones para hacer lo propio en Extremadura y en Aragón.

Por lo demás, el gran triunfador de la noche fue Alfonso Fernández Mañueco. Hizo una campaña anteponiendo la gestión a la ideología, las "nueces" al "ruido". Hizo bien en mostrar un perfil deshabitado de planteamientos verticales (se los dejó a Feijóo), de gobernante moderado y persona cercana en el trato con los ciudadanos. Resultó ser lo más rentable de la campaña. Fue el gran triunfador de la noche.

A partir de ahora, toda la atención se centrará en los primeros tanteos negociadores entre el PP y Vox. Comparten el deber moral y político de garantizar la gobernabilidad de Castilla y León

Excluida cualquier posibilidad de entenderse con el PSOE, Mañueco tiende la mano a Vox, a pesar de sus esfuerzos en campaña por marcar diferencias con los planteamientos de la ultraderecha. Pero la aritmética es implacable. Y por eso insisto en que cualquier apuesta deberá remitirse a la real gana de Santiago Abascal.

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