Independencia o humo

Publicado: 04 oct 2012 - 02:00 Actualizado: 10 feb 2014 - 12:48

La carrera independentista emprendida en Cataluña ha conseguido poner de los nervios al Gobierno, que amenaza con detener esa deriva en el Tribunal Constitucional, amenaza que estimula todavía más a los partidarios de la secesión. La cuestión es, ¿y si esto siguiese adelante, qué? Más allá de discursos o proclamas inflamables, los promotores tienen que explicar qué es lo que quieren, cómo lo harán y bajo qué condiciones.

Esa es la cuestión. Porque da la impresión de que tras ese fuego soberanista hay un sospechoso tufillo como si el empeño en atizar esa ascua tuviese como verdadero objetivo alimentar una cortina de humo tan densa como para tapar los problemas generados por gobernantes autonómicos tan irresponsables como para provocar la bancarrota.

En una sociedad civilizada como se supone que es la nuestra, no existe fórmula capaz de mantener a Cataluña atada a España contra la voluntad de sus ciudadanos. Suyo es el derecho a la independencia, aunque con él se irá la capacidad de influir, condicionar y mediatizar la política española en beneficio propio, que los políticos catalanes han ejercido y aprovechado de forma asaz históricamente. Luego están las obligaciones que comportaría esa nueva situación -les corresponde la quinta parte de la deuda española, por ejemplo-, porque España decidiría el tipo de relación con ese nuevo Estado y en qué condiciones.

En términos domésticos, sería como que los padres tratasen de impedir la emancipación de un hijo, o hija, mayor de edad. Imposible, pues la libertad es un derecho inalienable. Ahora bien, esa libertad ha de soportar las letras del coche, la nueva vivienda, los gastos de comunidad y olvidarse de las lentejas o la tortilla de patata de mamá.

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