Haz lo que digo...

Publicado: 18 oct 2026 - 00:37
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La vivienda iba a ser una de las grandes banderas electorales del PSOE. Pedro Sánchez y los suyos habían encontrado en la angustia de miles de ciudadanos, incapaces de comprar una casa o de encontrar un alquiler asequible, un argumento recurrente para presentarse como defensores de los inquilinos frente a los propietarios. Sin embargo, la estrategia amenaza con volverse contra sus propios promotores. Porque cuando un partido convierte un problema social en el eje de su discurso, también se expone a que los ciudadanos examinen la coherencia entre sus palabras y sus actos. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo, después de conocerse informaciones sobre dirigentes y representantes vinculados al PSOE con importantes intereses inmobiliarios y casos relacionados con desahucios.

El caso más llamativo es el de Montse Mínguez, portavoz socialista. Las informaciones sobre el patrimonio inmobiliario de su pareja, al que se atribuyen hasta treinta viviendas, empresas en Panamá, urbanización de lujo vinculada a su etapa en el Ayuntamiento de Lérida e incluso el impago de impuestos. El caso había adquirido tal magnitud, que el pasado viernes Mínguez comunicaba su dimisión de todos los cargos. Tampoco ha pasado inadvertido el caso de un diputado socialista que forma parte de la Diputación Permanente del Congreso y cuya actividad profesional, a través de un despacho de abogados, estaría relacionada con procedimientos de desahucio. El mensaje que se percibe es demoledor y tan antiguo como el hilo negro: haz lo que digo, pero no lo que hago.

España necesita más viviendas, más oferta de alquiler, seguridad jurídica y medidas que permitan alquileres asequibles, pero también que expliquen, después de ocho años gobernando, por qué las políticas aplicadas hasta ahora no han conseguido aliviar una crisis que afecta a miles de familias y jóvenes, sino que muy al contrario han conseguido el efecto contrario. Convertir a los propietarios en adversarios ha sido y es un gran error y ha supuesto la salida de miles de viviendas del mercado del alquiler y subido por tanto los precios. Lo que hemos visto estos días es la enorme distancia entre la realidad y el mensaje, tanto que se ha convertido en un boomerang contra el Gobierno y el PSOE.

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