El fracaso

Publicado: 25 mar 2026 - 01:05
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Opinión. | Atlántico

Cuando era joven tenía en una de las paredes de mi habitación un póster con el rostro de Che Guevara. Y cuando ya no era tan joven recuerdo la impresión que me provocó conocer La Habana. Lo mismo me sucedió cuando viaje a la Unión Soviética. En ambos lugares no dejaba de preguntarme dónde estaban los logros de la Revolución. Sí, fue una decepción. Una decepción profunda de la que no logré curarme.

También recuerdo las palabras que nos dijo durante la crisis de los balseros un militar cubano que había combatido en Angola y se dolía de preocupación porque su hijo se había lanzado en balsa al mar para intentar huir de la enorme cárcel que era la isla. Cuando le dijimos que, a pesar de todo, en Cuba se había distribuido la riqueza, que tenían una estupenda sanidad, que todos los niños podían acceder a recibir una educación, aquel hombre soltó una carcajada cargada de amargura mientras decía: "Ustedes a la muerte de Franco ya han conocido la libertad y por tanto no soportarían vivir aquí ni una semana".

Esa afirmación me ha perseguido cada vez que intentaba buscar excusas a la dictadura de los Castro y a la situación de Cuba, donde sus ciudadanos se las vienen arreglando como pueden para sobrevivir y en los que, en pleno castrismo, había mujeres que salían a buscar turistas para prostituirse y así poder llevar algo de comer a sus hijos.

Más de sesenta años después de la Revolución, Cuba pena de hambre, de falta de libertad, de perspectivas de futuro. La suya ha sido una revolución fallida.

No comprendo la impostura de quienes siguen defendiendo el régimen cubano. Como tampoco comprendo que se defienda la dictadura nicaragüense, ni la venezolana, ni ninguna dictadura.

No, no comprendo a quienes penan por lo que sucede en algunos lugares e ignoran lo que sucede en otros, simplemente porque los que gobiernan son de su cuerda ideológica.

Hay sectores de nuestra izquierda que se dedican a descalificar e insultar a quienes no defienden sus postulados. Te mandan al infierno de la ignominia si te atreves a decir que Cuba es una dictadura, como lo es la Nicaragua de ese tenebroso matrimonio formado por los Ortega. Como antes descalificaban a quienes osaban decir lo mismo de lo que sucedía en Venezuela bajo las botas de Chávez y Maduro.

Ojalá tantas décadas después Cuba se pueda recuperar para sí misma sacudiéndose el yugo de la dictadura castrista que hoy simboliza su presidente Díaz Canel. Y recuperarse para sí misma supone que sean los propios cubanos los que hagan esa transición sin que Estados Unidos meta sus manazas en la isla. Pero a la espera de que eso suceda, resulta grotesco que haya quienes, bienintencionados o no, defienden el régimen dictatorial cubano. Creo que muchos de los que han acudido en la "flotilla" a manifestar su solidaridad con el régimen tampoco soportarían vivir una semana allí, no me refiero como turistas, sino como los cubanos, que más que que vivir sobreviven.

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