La población de cormoranes se estabiliza a la baja en Cíes
En los últimos 20 años ha caído en un 70 por ciento la población en el Parque Nacional de estas esquivas aves marinas, de mayor porte que las gaviotas
La colonia de cormoranes en el Parque Nacional Islas Atlánticas y en concreto en las Cíes nunca tuvo la dimensión de la gaviota patiamarilla, pero estas aves marinas también pasan por problemas. En la actualidad, según datos del propio Parque, hay un total de 280 parejas en las Cíes y 778 en el total del espacio protegido, con mayor abundancia en Ons. Veinte años atrás, en las islas viguesas estaban contabilizadas 1.100, así que en este tiempo el descenso ha sido de algo más del 70 por ciento, algo inferior al de gaviotas, que redujo su número en un 80 por ciento y todavía se desconocen los motivos.
La buena noticia para los “corvos mariños” que anidan en la Ría de Vigo es la tendencia en los últimos diez años a una cierta estabilidad, en torno a 300 parejas, lo que garantiza que las colonias se mantendrán en Cíes siempre que no cambien las condiciones. A día de hoy, las 280 parejas de reproductoras controladas -así se contabilizan porque forman núcleos familiares sólidos, como la mayoría de las aves marinas- se dividen en tres zonas en Cíes.
La más numerosa anida en San Martiño, la isla Sur, con 164 en el recuento de 2023, que también es la más apartada del hombre al ser una reserva y solo se puede acceder a la playa y con una embarcación privada. Otras 94 eligen Monteagudo como su punto de nidificación, en tanto que apenas 22 se encuentran en la isla del Faro, donde hay mayor número de patiamarillas. En todo caso, los cormoranes parecen preferir otras zonas de las Rías Baixas: en Ons habría ahora mismo 428 y otras 31 parejas en el islote vecino de Onza, ambos a la entrada de la Ría de Pontevedra. Otras 39 parejas se encuentran por otros espacios de menor tamaño en el Parque Nacional.
Cada vez más habitual su presencia en Vigo
Es cada vez más habitual la presencia en la costa de Vigo de estas aves tan llamativas, cuya relación con el hombre es mucho más distinta y distante que sus “primas” las gaviotas, aunque igual de constante. No resulta nada extraño encontrar cormoranes en las playas entre Bouzas y Samil secando sus alas al sol, como también en el Náutico y otras zonas frente al mar. Al contrario que las patiamarillas, capaces de acostumbrarse a alimentarse de casi cualquier cosa, la dieta de los cormoranes se mantiene sin cambios, con el pescado de único sustento.
El Parque Nacional lleva un seguimiento desde hace ya más de 40 años de las colonias de aves marinas que anidan en las islas de su competencia, realizando censos y anillando ejemplares para poder mantener un control específico y también más preciso de su evolución. En todo el Parque hay 778 parejas, cuando en 2012 eran más de un millar y había 2.056 censadas el año 2004.
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