El mejor videojuego de 2025 se tradujo al español en Vigo
Videojuegos
Alba Calvo y Ramón Méndez se ocuparon de la localización de “Expedition 33”, récord de galardones en los premios de la industria
Una de las mayores sorpresas de la industria del videojuego en 2025 fue el lanzamiento de “Clair Obscur: Expedition 33”. Se trata de un juego de rol con combate por turnos desarrollado por el incipiente estudio francés Sandfall Interactive, formado por algo más de una treintena de desarrolladores, muchos de ellos exempleados de grandes empresas como Ubisoft que decidieron emprender su propia aventura laboral cansados de las dinámicas de estas compañías gigantes en las que los estándares de la industria reinan sobre la originalidad y la creatividad en muchas ocasiones. “Expedition 33” arrasó con 9 galardones –ningún otro título consiguió tantos nunca– en la gala de los “Game Awards”, que reconoce cada año los mejores esfuerzos de la industria a nivel global, y se ganó el cariño del público desde el primer día vendiendo más de 3 millones de copias en apenas un mes. Y su localización al español se hizo en Vigo a cargo de Alba Calvo y Ramón Méndez, dos de los traductores más prolíficos del país, junto al malagueño Juan Ramón Acedo con la agencia Riotloc.
A pesar de tratarse de un juego de rol, un género conocido por tener muchas líneas de diálogo, Alba y Ramón resaltan que “no nos llevó tanto tiempo como otros, pero fue una de las experiencias más satisfactorias que hemos tenido hasta la fecha” y agradecen “el gran cariño que puso el equipo de Sandfall” en el proyecto hasta el punto de que “nos hicieron sentir parte de la familia y nos facilitaron nuestro trabajo todo lo posible”. Ambos aseguran que desde el primer momento “tuvimos bien claro que este juego iba a ser muy especial”, algo que ya podían intuir con las primeras imágenes que Sandfall distribuyó para anunciar el título y que confirmaron cuando el equipo de desarrollo les contó toda la historia –tiene varios giros impactantes y una gran carga emocional–. A lo largo del proceso de localización, pudieron comprobar “la profundidad que llegaba a tener todo lo que nos habían contado y las impresionantes tramas y personalidades de los personajes”.
Tanto es así, que una vez pudieron probar el producto final, fue directo “a nuestros videojuegos favoritos”. Aunque Ramón y Alba tienen un cariño especial por todos los títulos en los que participan, no siempre acaban jugándolos, “pero este fue diferente, lo disfrutamos muchísimo y nos quedamos obsesionados con él tras jugarlo”, comentan. Ambos califican “Expedition 33” como una “obra maestra”, una rareza en la vasta industria de los videojuegos.
Fantasía en francés
Este videojuego no sólo está hecho por un estudio francés, sino que está ambientado en un mundo de fantasía muy inspirado en este país. Por esta razón, y con el objetivo de mantener al completo el espíritu de la obra original, Alba y Ramón tuvieron que tomar una decisión curiosa para caracterizar mejor a los personajes en la versión española de “Expedition 33”: dejar algunas palabras sin traducir del francés –normalmente muletillas o expresiones coloquiales como ‘merde’ o ‘putain’–. “Es algo que se debatió durante el proceso de localización y todas las partes vimos que era fundamental para el universo del juego”, cuentan los traductores. “Siendo un juego tan francés y con un universo tan francófono, dejar palabras en esa lengua le daba un plus. Además, algunos términos en francés que no son tan reconocibles para los jugadores españoles le dan misticismo a algunos elementos del título”.
Tras el éxito incontestable de “Expedition 33”, muchos son los que piensan que un videojuego como este, con un desarrollo tan poco usual, puede suponer un cambio de paradigma en la industria. Estos dos traductores de Vigo no son una excepción: “Esperamos volver a ver a los estudios arriesgarse y crear obras que les salgan del corazón a los creativos porque eso es algo que se transmite a los jugadores, tal y como demoestra lo especiales que eran todos los juegos nominados a juego del año en los Game Awards”. Además, para Ramón el éxito del proyecto fue el doble de especial, ya que fue uno de los últimos títulos en los que participó antes de dedicarse a tiempo completo a la docencia e investigación en la UVigo.
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