Primera noche de fiesta en Vigo

FIN ESTADO DE ALARMA

Las calles de Vigo se convirtieron en una fiesta para celebrar el estado de alarma, más allá del cierre de la hostelería, con numerosos botellones y aglomeraciones de jóvenes

Publicado: 10 may 2021 - 02:16 Actualizado: 10 may 2021 - 14:18
Primera noche de fiesta en Vigo.
Primera noche de fiesta en Vigo.

“Había tantas ganas de salir por la noche que la gente lo ha hecho con demasiado ansia”. Las palabras de un policía del operativo nocturno resumían lo que ocurrió de madrugada en Vigo. Este periódico recorrió las principales zonas de ocio de la ciudad con el fin del estado de alarma y pudo corroborar cómo las calles se convertían en fiesta más allá del cierre de la hostelería.

Media hora antes de la recogida de bares y cafeterías, el ambiente simulaba a una noche precovid pero con mascarilla. Ronda don Bosco, Plaza la Princesa, Plaza de la Constitución, Montero Ríos, Teófilo Llorente o Rosalía de Castro mostraban terrazas y restaurantes con sus aforos al completo.

Urzaiz, Gran Vía o Príncipe mantenían vida en la calle pasadas las 23,00, algo que no pasaba desde octubre cuando se impuso el toque de queda.

Los principales problemas se detectaron al margen de la hostelería y de los locales de ocio nocturno que continúan sin abrir. Grupos de jóvenes continuaron la fiesta en la calle celebrando botellones en los alrededores de la Colegiata, O Castro, Plaza de Portugal y en el entorno de Irmandiños, en Churruca, lo que obligó a la Policía Local a intervenir alertados por las llamadas de los vecinos.

También la centralita del 091 recibió más avisos de lo habitual. Vuelta a la normalidad prepandemia que algunos habían olvidado.

El exceso de alcohol hizo de las suyas. “Por favor, vayan desalojando” alertaba un camarero de un local de Montero Ríos a los clientes, que bailaban y cantaban con su copa en la mano. “A veces es muy complicado hacer entender al público que se tiene que marchar”, comentaba uno de los hosteleros de Churruca lamentando que tras el cierre se formaban grupos en la calle.

La presencia policial disuadía algunas pandillas, pero había demasiados y en puntos distintos. El ambiente se mezclaba entre quienes disfrutaban por fin de una cena tranquila sin sobresaltos, quienes optaban por dar un paseo de noche y quienes vivían la madrugada como si fuera Año Nuevo provocando exceso de ruidos y trifulcas. Otro agente en la zona de Churruca aseguraba a este periódico que no daban abasto, la ingesta de alcohol había provocado varios enfrentamientos de jóvenes, aunque por fortuna, sin incidentes graves.

Y aunque la normativa todavía impide la reunión de no convivientes a partir de la una, vigilarlo se convirtió en misión imposible. "La gente se disuelve cuando ve llegar a la Policía y sin estado de alarma ya no podemos hacer nada más que garantizar la seguridad”, dijo.

“Esto es insoportable, las calles son ahora los bares”

Manuel Peixoto tuvo que llamar ayer varias veces a la Policía para avisar de la gran afluencia de jóvenes bebiendo en la calle donde reside. “No es la primera vez que pasa”, decía, aunque anoche su agonía se alargó al no haber toque de queda. “Ya no es solo el ruido que generan, sino cómo dejan el portal y toda la calle misma, llena de botellas, vasos, no se puede ni andar”, afirmaba.

Según explicaba este residente, “comenzaron a reunirse aquí hace semanas y ahora ya es costumbre. Y esto no es culpa de la hostelería. Sinceramente, estábamos mejor cuando abrían los bares de ocio de nocturno, porque por lo menos bebían en los locales y no en la calle, que se ha convertido en el nuevo bar”.

Sobre las doce de la noche, dos patrullas de la Policía Local, una del Grupo Operativo de Respuesta, llegaba a la zona. El furgón daba las luces a las decenas de personas congregadas para que desalojaran, mientras se llevaba a cabo algunas identificaciones.

Solo un tramo de calle, el del número 17 estaba impoluto. La razón, que justo allí hay un bar, “The City”. Dos de sus propietarios, Diego y Dani corroboraban la versión del vecino, “en nuestro local no hay problema ninguno. Los clientes cumplen con la normativa se van y cuando cerramos todo está limpio y en este tramo no hay aglomeraciones”.

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