Fermín Bocos
Un impostor
Decíamos ayer, como inició sus clases de su cátedra de Sagradas Escrituras el humilde y sabio Fray Luis tras permanecer casi cuatro años en prisión por obra y gracia de los dominicos que dominaban la Inquisición y no podían ver a los agustinos ni en pintura y menos a uno de sus referentes de mayor nivel, que los españoles siempre hemos ido con la quijada por delante hasta que nos la parten, y que en ese “aquí estoy yo porque he venido” que ya decían los capitanes de Tercios mesándose la perilla, se deposita todo lo mejor y todo lo peor de nosotros mismos sintetizado en el mismo acto, un acto las más de la veces heroico hasta la extenuación y con frecuencia, completamente inútil.
Y decíamos ayer también recordando al ínclito fraile poeta, que semejante costumbre tan buena de comprender como mala de practicar, tan amiga de la guapeza como enemiga de la prudencia, que en esas ha estado también la selección española de fútbol en su debut mundialista, empatando a cero con el modesto y disciplinado conjunto de Cabo Verde cuyo veterano portero de cuarenta años y defensor de meta de un equipo de la Segunda División portuguesa, lleva camino si sigue así, de conseguir el segundo Balón de Oro de la historia conseguido por un guardameta. El único hasta ahora ha sido el gran Lev Yashine.
Los caboverdianos son gente alegre, risueña, cordial y con ganas de vivir. Hace muchos años, estando yo en Oporto coordinando la curiosa misión de elaborar un periódico bilingüe, común para las regiones del norte de Portugal y de España, me las desempeñé con una animosa redacción de buenísima gente cuya fotógrafa era una caboverdiana infatigable, trabajadora y guapa a rabiar que se cargaba el día a la espalda junto a sus artilugios para fotografiar el mundo que pasaba ante sus ojos con una hermosa sonrisa de oreja a oreja. Era, sospecho, un prototipo de todos sus compatriotas que han bautizado con agua el vino español siempre pendiente del aquí estoy yo y siempre perito en guapeza. España debutó haciendo un mal partido y dando la impresión de haber llegado a la cita hechos cisco, incluyendo el seleccionador que no supo leer el partido y no dio una. Igual me equivoco. Yo también lo espero.
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