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Los nueve presuntos integrantes de un grupo criminal dedicado a recoger droga transportada por vía marítima en contenedores, como gancho ciego, ingresaron ayer en la prisión de A Lama después de comparecer ante el Juzgado de Instrucción 4 de Vigo. Los tres ciudadanos belgas y seis albaneses arrestados el miércoles tras el hallazgo de unos 1.200 kilos de cocaína en un contenedor en Guixar se acogieron a su derecho a no declarar ante el magistrado, quien acordó la medida provisional de encarcelamiento por un presunto delito de tráfico de drogas en cantidad de notoria importancia en el seno de una organización criminal.
Los arrestados llegaban a primera hora de la mañana a la Cidade da Xustiza, entre fuertes medidas de seguridad, no solo en el acceso al garaje sino en la propia plaza de Miguel Ángel Blanco. Ninguno tenía previsto declarar, algo muy habitual en causas que están secretas, pero la jornada se alargó hasta bien entrada la tarde, primero porque los ciudadanos albaneses solicitaron un intérprete (su inglés era de andar por casa según aseguraron) y después porque uno de los letrados, contratado en Madrid, cogió un vuelo a Peinador que tuvo que ser desviado a Santiago por las malas condiciones meteorológicas.
Aunque se acogieron a su derecho a no prestar testimonio, algunos ya mostraban su sorpresa por las detenciones e incluso hubo quien no pudo contener las lágrimas. Al parecer, la Policía detuvo a los ciudadanos albaneses mientras tomaban café en Vialia. De edades comprendidas entre los 30 y 40 años, se presentaron como simples turistas que habían llegado a la ciudad en las Navidades a ver a un amigo que residía en Vigo.
Pero la investigación previa llevada a cabo por la Policía Nacional y Aduanas desembocó en un operativo que llevó a los arrestos también en Bembrive, donde miembros de la presunta organización criminal tenían alquilada una vivienda y donde se realizó el miércoles el desembarco de los GEO.
Los agentes les seguían de cerca. Había ‘pinchazos’ teléfonicos y las escuchas dieron la clave sobre la llegada de droga y su recogida produciéndose la detención.
Se desconoce por qué se precipitaron los arrestos antes de que fueran a desembarcar la cocaína, ya que la causa sigue secreta, aunque los detalles podrían darse a conocer en los próximos días, cuando se dé por finalizada la operación, sobre la que todavía quedaban flecos pendientes, que podrían extenderse más allá de la intervención viguesa.
Varios de los arrestados contrataron abogados particulares, uno con despacho en Madrid y otro en Vilagarcía de Arousa.
El “Cape Citius” partió de Colombia, siguió por Perú, Ecuador, Panamá y llegó a Vigo el miércoles. Es uno de los buques de la ruta estrenada en abril por la naviera Hapag Lloyd, la llamada ruta de la fruta, ya que la gran mayoría de carga corresponde a fruta, principalmente piñas y bananas. Sin embargo, en los contenedores también llega mercancía general. La droga oculta como “gancho ciego” supuestamente desde Ecuador y que iba a ser recogida en Vigo, viajaba oculta en un contenedor de aceite.
Las pesquisas policiales, no solo escuchas sino seguimientos, permitieron conocer la llegada de un transporte de cocaína al puerto. Tras ser interceptado, el buque puso rumbo a Málaga donde estaba prevista su llegada ayer a las once de la noche. Esta escala también podría estar vinculada con la investigación, que dirige el Juzgado de Instrucción 4 y que sigue abierta.
Vigo finalizaba 2024 con más de media tonelada de cocaína hallada en el “Izmit Express” de la misma línea que el “Cape Citius”. Los casi 1.200 kilos hallados el miércoles suponen el primer alijo de 2025, un año en el que se esperaba otro cargamento similar, cuyo traslado fue abortado por la Policía de Ecuador antes de que el buque partiera del puerto de Guayaquil con destino a la dársena viguesa.
También pudo frenarse la llegada a las Rías Baixas de un barco investigado en Vigo, con cuatro toneladas de cocaína, apresado junto a las islas Canarias y la interceptación de otra media tonelada de polvo blanco que llegó oculta en melones. Los narcos habían retirado minuciosamente la pulpa para introducir la droga en una especie de globos y volver a cerrar cada melón para ocultarlos como carga lícita. El valor de la droga en el mercado negro se calculó en unos 13 millones.
A falta del pesaje oficial de la cocaína interceptada en el contenedor que llegó a Guixar, los cerca de 1.200 kilos que se calculan tendrían un valor en el mercado negro superior a los 30 millones de euros, una cantidad que hace que las organizaciones criminales pongan en marcha su operativa ilícita en distintos puertos europeos para poder recibir cocaína de los cárteles sudamericanos y obtener cuantiosos beneficios.
La investigación policial también habría rastreado las cuentas de los presuntos implicados en la recogida prevista en Vigo, así como los efectos que fueron intervenidos en la vivienda en Bembrive. Desde las distintas instituciones del Gobierno se ensalzó la labor policial en este operativo que ayer, al menos seguía abierto, y en el esfuerzo por desarticular las organizaciones criminales que operan en Galicia y en el resto del territorio nacional y europeo. En este caso, se sospecha que también trabajaban desde el puerto de Amberes.
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