Las averías eléctricas colapsan los servicios de grúas en verano

La carga de trabajo del servicio de asistencia en carretera no deja de crecer año tras año; los problemas mecánicos han dejado paso a otros, pero los coches se siguen parando

Entre los habituales del verano: retirar vehículos de los pantalanes cuando sube la marea. Este en Arealonga.
Entre los habituales del verano: retirar vehículos de los pantalanes cuando sube la marea. Este en Arealonga.

Da igual las veces que el coche haya pasado por el taller, que la última revisión fuese hace apenas un mes o que la ITV esté en vigor. Las averías, o en el peor de los casos los accidentes, ocurren. Y es ahí cuando los servicios de grúa entran en juego. “En verano tenemos mucho trabajo. Este año todavía no he revisado números, pero yo creo que ha aumentado respecto al año anterior”, asegura David Rodríguez, de Grúas Vigo.

“Por suerte son más por averías que por accidentes”, reconoce. Si hace años la causa más común de que el coche se parase era porque se recalentaba en las cuestas, un clásico en la ciudad, pero también en la A-52 (sobre todo en el tramo desde Ponteareas hacia A Caniza), o en subida a Matamá por la VG-20, ahora “con todos los sistemas electrónicos, y sobre todo por los problemas con los sistemas antipolución, hay más fallos en los vehículos modernos", explica Rodríguez. “Es el coste que hay que pagar. Esas válvulas hacen que los coches contaminen menos, pero en cuanto se detecta cualquier problema el sistema para el automóvil, por mínimo que sea el fallo”, así que toca ir con la grúa a recoger el coche, “donde se hayan metido, que la gente acaba en sitios muy raros… que te preguntas, ¿cómo han podido llegar aquí?. Y a nosotros nos toca maniobrar y hacer casi malabares para salir”.

Más allá de estas llamadas, hay otro clásico de todos los veranos que es tener que sacar un coche del agua después de que su conductor lo aparcase en una zona donde sube la marea. Entre las actuaciones curiosas de este verano va en cabeza ir a recoger un “automóvil de renting que el cliente dejó abandonado en el centro de Vigo y se llevó las llaves. A mi me llamaron de la empresa de alquiler para que se lo llevase al taller, que querían recuperarlo para la flota”.

Lo habitual en sus trayectos es tener que llevar los vehículos a un destino cercano para su reparación. De hecho, la mayoría de los seguros tienen una cobertura que varía entre los 100 y 150 kilómetros de distancia media entre el lugar del accidente o avería y el taller al que llevarlo para su reparación. Pero a veces, las distancias son mayores. Este verano, por ejemplo, “hubo que llevar una furgoneta de una empresa de transportes marroquí hasta Algeciras. Pero desde allí aún seguían viaje, la llevaban en ferry hasta Marruecos, porque querían repararla ellos”, recuerda el gruísta vigués.

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