Luis Carlos de la Peña
El interés general
Este hombre ha perdido el sentido de la medida. Lo hizo al iniciar la campaña electoral para ver de seguir en la Moncloa, convirtiendo lo que debería ser un anuncio institucional de convocatoria de elecciones en un discurso de propaganda. Y ha dedicado descalificaciones al Congreso porque democráticamente la cámara no aprobó sus reales decretos improvisados para ver de salvar la cara en cuanto al asunto de la vivienda, tras ocho años en el Gobierno sin resolverlo ni construir las casas prometidas. Pero ya en perspectiva electoral, la pregunta que sobrevuela los posibles diversos resultados de las elecciones del 29 de noviembre. Si se produjera un resultado parecido a las de 2023, ¿qué podría ofrecer Sánchez a sus hipotéticos socios de la “mayoría social de progreso” como hizo de la otra vez, aparte de la amnistía, los indultos y someterse a las imposiciones de Bildu para ir sacando de la cárcel a los terroristas de ETA, como últimamente hemos ido viendo. Condición que remarcaba Otegi para apoyarlo.
Con carácter general, durante el mandato de Sánchez, el País Vasco y Cataluña recibieron el 68 por ciento de las transferencias a las autonomías. Conviene tener presente que el propio Partido Socialista de Euskadi ha hecho suya la vieja reivindicación del PNV en cuanto a la paridad; es decir, el trato de relación entre iguales entre el Estado y aquella comunidad. La debilidad parlamentaria de Sánchez lo fue obligando a otras determinantes entregas de quien llegó a la presidencia mediante la moción de censura del 2018 con los votos, entre otros, del PNV, ERC, el entonces PDeCAT y EH Bildu. En la investidura de enero del 2020, el PNV votó a favor, mientras que ERC y EH Bildu facilitaron la elección mediante su abstención. En noviembre del 2023, ERC, Junts, PNV, y EH Bildu integraron en la mayoría de 179 diputados que permitió renovar el mandato
En marzo del 2022, el Gobierno acordó la transferencia al País Vasco de la gestión del ingreso mínimo vital y en abril del 2024, el traspaso de las cercanías ferroviarias. Ya en junio del 2021 había llegado el traspaso de la ejecución de la legislación del Estado en materia penitenciaria. Sánchez se ha comprometido también al traspaso al País Vasco de la gestión del régimen económico de la Seguridad Social. En noviembre del 2023, se comprometió con el PNV a la cesión de varias competencias, entre ellas la gestión del litoral.
Pero aparte de lo dado, a Sánchez le queda mucho que dar: transformar el Estado español en un estado plurinacional que eleve en rango de igual a igual con el País Vasco y Cataluña. Aparte de todo esto, hay que reconocer que la maquiladora de Sánchez se ha esmerado. Ha dibujado el rostro de un hombre sereno, preocupado, que trae un mensaje de esperanza para resolver un problema creado por otros, ajeno a su gestión, como lo son los que padece el país. Fue el inicio de la campaña electoral. Hace apenas unos días nos anunciaba con presteza que iba a terminar la legislatura y anunciarse que iría a más, y ahora, pensando en el bien del país, se sacrifica y llama a las urnas. No sé si la historia lo juzgará a él o a otros, pero lo cierto es que veremos hasta qué punto un problema que en ocho años de gobierno no ha resuelto, la promesa de resolverlo le depara el esperado apoyo de la mayoría social de progreso frente a la otra parte del país, para él, la caterva conservadora a la que se debe cerrar el paso. Y mientras, lo de Ceuta ha quedado difuso, sus colaborades de confianza en presidio o a punto de volver al mismo, y el resto de los sucesos judiciales y demás se han esfumado, ya no existen ni existirán en campaña
Nunca en la historia de la democracia española otra vez, como desde la antesala de la guerra civil, se planteó el enfrentamiento entre las dos Españas, que nutre discursos, acusaciones y proclamas. Y lo que faltaba: Comisiones Obreras y UGT anuncian, sin fecha, una huelga general para paralizar el país, quizá esperen a ver el resultado de las elecciones, según quien gane. Y lo más gracioso es que la gran convocadora es una joven moldava que lleva cinco años es España y es dirigente de ese sindicato de inquilinos.
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