El arte del vigués Leopoldo Varela llega al museo provincial

La exposición “Luces de cor”, del artista fallecido en 2007, permanecerá abierta hasta el día 11 de enero

Observar los paisajes de Leopoldo Varela evade al espectador a la pintura de Claude Monet, pero con su toque especial: más iluminación.
Observar los paisajes de Leopoldo Varela evade al espectador a la pintura de Claude Monet, pero con su toque especial: más iluminación. | Atlántico

La memoria y el colorido recuerdo de Leopoldo Varela, ahora también en el Museo de Pontevedra hasta el 11 de enero. Con la exposición “Luces de Cor”, del artista fallecido en 2007, su talento vuelve a estar expuesto al público tras la muestra en el la Casa de Galicia en Madrid, allá por el 2021. La componen 35 obras de la colección familiar que recorren su trayectoria desde sus inicios, con dos pequeñas acuarelas de la primera muestra que inauguró en 1954 en el Fotoclub de Vigo hasta las últimas obras que lo representaron en la feria Puro Arte en 2006, unos meses antes de su fallecimiento.

Autodidacta y experto en la técnica de la acuarela, su expresionismo cromático, con una paleta alegre de color, le hizo conseguir una medalla de plata en acualera en la Bienal de Arte de Pontevedra. Llama la atención la pieza denominada ‘El Invento’, en la que estampaba el papel sobre un cristal impregnado de óleo. A lo largo de su vida realizó en Vigo más de 25 exposiciones, la última, ya póstuma, fue en 2018 en la Casa das Artes, organizada por Concello. Mostró parte de los fondos familiares (su familia sigue residiendo en Vigo), pero también obra de colecciones privadas y de particulares. Alguna, con más de 40 años de historia, como la realizada en el antiguo Caixa Vigo ‘Plástica gallega’, en el año 1981.

Varela fue capaz de evitar la herncia del discurso estético que en los años 70, cuando empezó. En esa época, el paisajismo lo marcaba Monet, pese a llevar varias décadas fallecido. Varela introdujo la intensidad del color con la luz y, a partir de ahí, desnudar las formas y el relato. En sus primeros años, el dibujo y la caligrafía tuvieron peso en sus paisajes, ya sean urbanas y rurales, o en la naturaleza. Paisajes convertidos en brumas, en otoños o en tempestades, con bosques frondosos y misteriosos y tardes de color amarillo. Con ello, el pintor vigués quiso transmitir no solo un bello paraje en su pintura, sino también la sensación de que se podía realizar poesía con el color. Siempre en tonos cálidos.

Su talento lo introdujo en las colecciones no solo del Museo Quiñones de León o en la sede de la Diputación, sino también en la colección de arte de Abanca o en la sede central de la Consellería de Cultura de la Xunta, en Santiago. También está presente en colecciones particulares fuera de las fronteras españolas, como en Francia, en Venezuela o en Portugal, entre otros países. Hasta el 11 de enero, la obra del finado Varela también reside en el Museo de Pontevedra.

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