Guillermo Juan Morado
Burka
El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, anunciaba en junio que vería con “agrado” la creación de la provincia de Cartagena, desgajando una parte del territorio actual para constituir una comunidad biprovincial, como Extremadura o Canarias. La bomba. Dentro de unos meses habrá elecciones en Murcia y veremos qué pasa con la idea, si avanza o se queda en una serpiente veraniega, pero desde el otro lado del mapa estamos atentos a los acontecimientos por los notables parecidos, aunque Vigo sale ganando en la comparación. Cartagena es notablemente inferior a Murcia en población, aproximadamente la mitad que la capital regional, mientras en las Rías Baixas la diferencia es de casi tres a uno sobre Pontevedra. Cuenta a favor Cartagena con ser la capital de la provincia marítima homónima y una Autoridad Portuaria. Lo mismo que pasa con Vigo, que además también es cabeza eclesiástica de Tui-Vigo e incluso fue capital de su provincia en tres cortos momentos históricos a lo largo del siglo XIX.
Si Cartagena logra el reto imposible de romper la organización administrativa nacida en tiempos de Fernando VII, Vigo tiene que estar atento. Desde la distribución provincial de 1830 han pasado dos repúblicas, dos restauraciones monárquicas, otras tantas dictaduras, varias constituciones, la entrada en la Unión Europea y finalmente la constitución de España como un Estado dividido en autonomías cada vez más federalizante… pero la provincia sigue inmutable a tantos cambios, lo que prueba su rocosidad. Crear una nueva provincia en España sería un logro que veo imposible (la última fue en Canarias, a principios del XX) pero, en cambio, no parece difícil cambiar el nombre y pasar de Pontevedra a Pontevedra-Vigo o Rías Baixas. Logroño mutó en La Rioja, entre otras.
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