Salario mínimo

Publicado: 22 feb 2026 - 00:30
Opinión.
Opinión. | Atlántico

Supongo que alguno de los muchos asesores que pueblan la Moncloa le habrá indicado al señor Sánchez, después de los recientes descalabros electorales de su partido, que saliese a comunicar medidas “positivas” para recuperar su imagen. De ahí viene la presentación de un fantasmagórico fondo soberano español, del que nadie sabe de donde se van a sacar la enorme cantidad de fondos que dicen que van a disponer para dotarlo, y poder por fin hacer resiliente, innovadora y circular a a nuestra economía. Ese mismo día Sánchez se presentó en la liturgia de presentación de la subida del salario mínimo anual, acto al que habitualmente no acudía, al no ser una medida habitualmente consensuada con la patronal, pero que este año si mereció su atención. Este año fue usada por el presidente para atacar al empresariado y poco le faltó para reivindicar la vigencia de la lucha de clases.

Pero la cuestión es que el salario mínimo ha vuelto a subir un año más, y sin tener en cuenta a aquellos que lo tienen que pagar, y sobre todo sin tener que pasar por el parlamento para ser refrendada, lo que le evita una posible derrota, y también por cierto le evita al PP tener que posicionarse al respecto. Es una política casi perfecta, pues es apoyada por aquellos que van a ser más perjudicados, esto es los jóvenes o los trabajadores que quieren reincorporarse al mercado laboral, y dada su popularidad obliga incluso a la oposición a atener que apoyarla, y sobre todo incrementa la recaudación fiscal, verdadero objetivo de la medida. En muchos análisis se olvida que con la subida salarial también se suben las bases de cotización, obligando al empresario además de subir el salario a cotizar también más. Las quejas de estos son rechazadas en medio de acusaciones de egoísmo e insolidaridad, y al no ser un colectivo especialmente popular entre la ciudadanía se consigue también el efecto de reforzar al propio electorado. Es por ello que todos los años se escenifica con gran aparato mediático su aprobación.

Peor no por ello la política deja de causar los efectos nocivos bien conocidos desde sus inicios, en Australia hace ahora exactamente 130 años , cuando se impuso para excluir la competencia de la manos de inmigrante, con la justificación de proteger a los sectores vulnerables. Pero el efecto buscado era el de colocar una barrera laboral que protegiese a los trabajadores ya instalados de la competencia de trabajadores externos o de jóvenes sin experiencia laboral, que están dispuestos a a aceptar salarios de entrada. Sus efectos sólo operan si este salario mínimo es superior al valor de la producción del trabajador, por lo que serán muy distintos entre las diferentes comunidades autónomas, o de los distintos sectores económicos. Los sectores más capitalizados de la economía y las zonas más ricas del país no se ven prácticamente afectados mientras que los territorios más pobres y los sectores más intensivos en mano de obra, como la agricultura o la pequeña hostelería si, y en ocasiones puede poner en riesgo su viabilidad económica. La medida acaba afectando a una parte sustancial de los trabajadores, dado que muchos empresarios al verse obligados a aceptar la subida responden subiendo menos los salarios a otros trabajadores, contratando en jornadas reducidas o reduciendo beneficios extrasalariales de los que disfrutaba el conjunto de los empleados.

Es una medida contra los más débiles de la sociedad, pero hecha en su nombre. La cuestión es que, al igual que ocurre con las pensiones, es vista como una medida acertada y progresista que ni siquiera es discutida en el debate público, ni hay ninguna fuerza política que la cuestione.

Contenido patrocinado

stats