Veinte millones de españoles 'quemados' que huyen

Publicado: 29 mar 2026 - 03:00
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Sí, 20 millones. Más, en realidad, si consideramos que muchas huidas son familiares y no unipersonales. 17 millones huyen por carretera, advierte la Dirección General de Tráfico. Probablemente hasta otros tres millones por avión, barco o, más heroico, tren. Las vacaciones de Semana Santa se han convertido en una especie de escapatoria temporal, que se ha ido alargando desde aquellos iniciales cuatro días -jueves y viernes santos, sábado y domingo de resurrección- hasta los al menos ocho que bastantes disfrutan ahora. Pero ¿de qué huyen, huimos?

Bueno, en primer lugar, dicen los sociólogos, de la rutina. Y este año, en especial, de la era de las grandes lluvias: ansiamos un poco de sol. Pero también de la situación de 'quemados' que muchos de los viajeros, y los que no lo son, padecen. La política española, que sigue apasionando a pesar de la patente alienación sociológica que afrontamos, da para muchas quemaduras. Y lo que sucede en el mundo, que pienso que, contra lo que era frecuente, apasiona ahora más que los temas nacionales, nos quema en mucho mayor grado: Trump es un pirómano de tomo y lomo y cualquier comparación con él -el otro día, una entrevistadora me preguntaba si Sánchez es también un pirómano, o un incendiario: le dije que, en mi opinión, propiamente no lo es-sería injusta. Nadie como Trump, ni siquiera Netanyahu o Putin, otros dos chiflados que empeoran nuestras vidas, es tan culpable de nuestro abrasamiento.

Quizá, me digo, tanta huida por carretera, medio millón más de coches previstos para este año en relación con el anterior, un millón más que en 2024, millón y medio más que en 2023, signifique una especie de adiós a una gasolina que hasta ahora era relativamente -relativamente digo- asequible para nuestros bolsillos ciudadanos, y cuyo precio en esta nueva era, como la guerra con Irán continúe mucho tiempo, se nos va a poner imposible; y entonces adiós a la excursión a la playa, a la montaña, o al pueblo de los suegros. Hoy, al menos...en fin, que los números cantan y en este cuarto de hora los números son buenos, y mañana pueden no serlo tanto, así que...huida al canto.

No, no frivolizo al decir que 20 millones de españoles 'quemados' huyen, aunque sea por unos breves días, de la situación torrada en la que viven. Seguramente en las cenas o aperitivos con amigos -eso, que no falte- seguirán, seguiremos, criticando al Gobierno, a la oposición y a todo el que se ponga por delante, como presuntos responsables de nuestra torrefacción: 'piove, porco Governo'. Pero no es el mismo grado de abrasamiento el que se produce con el ruido de las olas de la playa o de los pajaritos en el campo que el que nos consume en los asfaltos diversos que nos recuerdan lo tórridas que están las calles y el ambiente.

Pues claro que seguimos 'quemados', que quizá sea el paso previo a 'indignados', como hace quince años, por las tropelías de nuestros representante (antes 'clase política'), por los silencios, la opacidad, las falsedades, los incumplimientos. Y menos mal que nos lo tomamos con humor: el país ahora lleva el nombre de un ministro recaudador, que, cuando le han preguntado si 'hay presupuestos', como aseveró su antecesora, bromeó con un ¡Ay!, en lugar del 'hay', de la señora Montero. No sé si el Gobierno se tomará con tanta filosofía los retos que le quedan por delante, desde los juicios a la corrupción hasta las elecciones andaluzas, pero es que también el Ejecutivo se tomará, nos dicen, unos 'merecidos' (que no digo yo que no trabajen, que eso sí; lo que no sé es si siempre es en la dirección correcta) días vacacionales. Huir para olvidar.

No puedo, en este momento de despedida a los que se van, y ya se han ido muchos, olvidarme de los que no pueden huir. Bien sea porque les retienen sus trabajos varios, como es mi propio caso al menos hasta el miércoles, o por alguna razón más dolorosa, enfermedad o, me temo que más común aún, imposibilidad económica. Que no olvidemos que el número total de españoles ya supera los 49 millones, inmigrantes de todo tipo incluidos. Lo cuál quiere decir que, sean cuantos sean los que se van (huyen), probablemente son más los que han de quedarse, y que estos últimos suelen tener motivos mucho más fundados para andar 'quemados' que los primeros.

Por lo demás, muy felices vacaciones a los que están en ruta o a punto de estarlo. Uno aquí sigue, escribiendo. Y quemado, claro.

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