"La vida vence: mensaje de esperanza del obispo en Semana Santa"

Publicado: 29 mar 2026 - 03:00
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Por qué buscáis entre los muertos a quien está vivo? No está aquí; resucitó (Lc 24, 5-6). Este es el gran mensaje que anunciamos los cristianos. La Semana Santa finaliza con este grito: ¡Jesús vive! Él hace nuevas todas las cosas y nos invita a la novedad. Es tiempo de alegría porque Dios cumple sus promesas. ¡Jesús resucitó y está vivo!

Finalizada la Cuaresma nos adentramos en la Semana Santa. Fue un tiempo de paso, que nos animaba a volver al corazón y vivir de manera más auténtica; pero un tiempo que finalizaba en la experiencia de Cristo resucitado. Todo nos fue trayendo a esto: a la alegría de la vida nueva, de la esperanza. A quitarnos los miedos porque la angustia y el mal, en el que tantas veces estamos sumergidos, no tienen la última palabra. Jesús vive y con su resurrección nos abre a un sentido nuevo de vida. Él se hace presente en nuestras realidades y nos dice: ¡Paz con vosotros! Desde ese momento toda persona puede tener la certeza de que su destino vuelve a ser para siempre la vida y una vida gloriosa y feliz.

A nosotros nos toca ser portavoces de este anuncio con nuestras palabras y gestos. Si creemos en la vida, no nos podemos dejar aplastar por los miedos; si creemos en la vida, hay que levantar la cabeza y enfrentarnos al día a día con esperanza. Y sobre todo, si creemos en la vida es preciso comprometernos con la paz que viene de Cristo, esa paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante -que decía el papa León en el inicio de su ministerio-, para que sea realidad en cada corazón, en cada casa y familia, en las diferentes realidades humanas, en cada nación…

La celebración de la Muerte y Resurrección de Jesús nos descubre el sentido de presente y de futuro de nuestras vidas. Cuando uno se encuentra con el Resucitado, su paz y palabra, nos lleva a decir como los discípulos de Emaús: ¿No ardía nuestro corazón, cuando nos hablaba por el camino? (Lc 24,32-35). La Semana Santa, celebrada y vivida, nos habla de salir de todo sepulcro, reconocer a Jesús vivo delante de nosotros, de enviarnos a llevar luz y vida. Y como Pedro en el Templo decirles a todos: No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en nombre de Jesús Cristo de Nazaret, ¡levántate y anda! (Hech 3,6).

A todas y a todos, ¡feliz Semana Santa! Que la paz del Señor Resucitado esté en cada corazón, en cada familia y hogar, en cada pueblo, en cada rincón. Que esa paz apague toda violencia y prenda en toda esperanza. ¡Feliz Pascua de la Vida!

(*) Obispo de Tui-Vigo.

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