Abril puede ser peor

Publicado: 29 mar 2026 - 03:00
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Los efectos económicos de la guerra en Irán ya han comenzado a sentirse en los bolsillos de los ciudadanos, y todo apunta a que lo peor aún está por llegar. La reacción del Gobierno fue tardía. De hecho, tuvieron que pasar tres semanas desde el inicio del conflicto hasta la aprobación de un paquete de medidas destinado a amortiguar el golpe, un tiempo excesivo dada la rapidez con la que los mercados trasladan las tensiones internacionales a los precios. Durante las primeras dos semanas, el recién nombrado vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, optó por un mensaje de calma. Aseguró que la situación estaba siendo monitorizada y descartó de plano cualquier rebaja fiscal inmediata. Apenas siete días después, y con la presión creciente de los datos, el Ejecutivo rectificó y aprobó un conjunto de medidas fiscales que el Congreso convalidó el pasado jueves. Sin embargo, el paquete de medidas ha resultado ser insuficiente. El indicador adelantado del IPC de marzo refleja ya una subida hasta el 3,3%, un punto más que el mes anterior. De hecho, según algunas fuentes, el dato podría haber sido peor, lo que "animó" al Gobierno a reducir los impuestos sobre combustibles y electricidad, sectores especialmente sensibles al encarecimiento energético, a pesar de considerarlo de derechas y provocar la risa en la ya ex vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

Las previsiones no invitan al optimismo. Distintos expertos advierten de que, si la guerra se prolonga, el impacto será mayor. El Banco de España ya contempla escenarios en los que la inflación podría alcanzar el 6%, al tiempo que se anticipa una desaceleración del crecimiento económico. En este contexto, medidas como la deflactación del IRPF habrían supuesto un alivio directo para los contribuyentes. No se ha hecho, y mientras tanto Hacienda ha seguido recaudando con normalidad durante estas semanas críticas, acumulando ingresos en un contexto de fuerte presión sobre las familias y empresas. No hay que olvidar que el año pasado la recaudación fiscal alcanzó la cifra récord de 300.000 millones de euros, lo que reabre el debate sobre la suficiencia del denominado "escudo social".

Con la llegada de un nuevo ministro al frente de Hacienda veremos si abre una nueva etapa o todo seguirá marcado únicamente por el interés político del presidente del Gobierno. Sí hubiera presupuestos, después de tres años de prórrogas, quizás podrían impulsarse reformas más profundas, como la deflactación del IRPF o la exención de IVA para autónomos con ingresos inferiores a 85.000 euros, una medida ya avalada por dos veces en el Congreso. Está claro que la evolución del conflicto en Oriente Próximo será determinante. De momento, la incertidumbre sigue marcando el rumbo, aunque sus efectos se notan día a día.

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