Benito Iglesias
El brutal coste de la incompetencia
Es de agradecer la decisión de la dirección de RENFE de habilitar vagones del AVE en los que no se pueda hablar por teléfono y facilitar conexiones por wifi en todo el convoy. Los viajeros prefieren descansar o trabajar en silencio que escuchar las cuitas de sus compañeros de trayecto. En el resto de medios de transporte público también se puede arbitrar la misma medida. Se puede hacer en los metros, vagón sí, vagón no; y en los autobuses urbanos los ayuntamientos pueden poner unidades en las que se prohíba hablar por los móviles aunque haya que esperar más tiempo en la parada. Nada de esto sería necesario si, por educación, se hablase bajito. Pero eso no está en la idiosincrasia nacional.
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