Las vacaciones de Sánchez

Publicado: 03 ene 2026 - 03:20

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Opinión. | Atlántico

Ya no sorprende a nadie como jefe de un Gobierno tambaleante y un partido desactivado por su personalismo. Peor es su inagotable capacidad de sorprender. Siempre para mal, nunca para bien. Y ahí encaja su decisión de tomarse unas largas vacaciones. Quiere transmitir sensación de normalidad y apuntalar su objetivo de agotar la legislatura.

¿Tan seguro está de sí mismo?

Nada de eso. La seguridad se la dan el vértigo de su sindicato de socorristas ante la percepción de fin de ciclo y las tendencias anunciadoras de un salto de la derecha al poder.

Con unos u otros matices diferenciales, la cordada de grupos que auparon al todavía presidente del Gobierno quiere verlo como mal menor frente a la posibilidad de que Feijóo llegue a la Moncloa. Sobre todo, los nacionalistas vascos y catalanes. No los que acampan a la izquierda del PSOE (Podemos es el ejemplo más claro), que podrían mejorar su facturación electoral divorciados del PSOE. Como digo, PNV, ERC, Junts y Bildu, felices con su condición de "especie protegida" en los marcos estratégicos y tácticos de Sánchez, no tienen interés en acelerar su caída. "Somos más influyentes de lo que nunca hemos sido", oigo decir en distancia corta a un dirigente de Bildu que se apresura a hacer extensiva su valoración a los otros tres, incluido Junts, el que más ladra y nunca muerde.

A los cuatro les encantaría reproducir la ecuación de poder de 2023 con reenganche de Sánchez en la Moncloa. De hecho, están colocando en los circuitos políticos y mediáticos la idea de que la corrupción en el PSOE, como posible causante de la caída de Sánchez, no es comparable con la del PP. Es la analogía del "empate". La manejaba hace unos días el ministro Oscar López a propósito de la reciente auditoria sobre la circulación de dinero en efectivo en la organización socialista.

Aunque con la boca pequeña, los nacionalistas han declarado públicamente que un escándalo de financiación ilegal del PSOE les colocaría en un escenario diferente. Es la línea roja que, dicen, les haría forzar la convocatoria inmediata de elecciones generales. En ese sentido, a pesar de la escasa credibilidad que merece la auditoría, por la proximidad de los auditores al entorno de Sánchez, los nacionalistas se han sumado al PSOE a la hora de dar por bueno el dictamen de que no hay caso de financiación ilegal en el uso y abuso de dineros en efectivo cuya justificación en caja es "coherente, cerrada y verificable".

En resumen, que no pasa nada, que todo es normal, que el Gobierno agotará la legislatura -eso dice el discurso oficial- y que Sánchez vuelve a sorprendernos para mal porque está convencido de haberse ganado tan largas vacaciones.

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