José Teo Andrés
Una ciudad europea
No se necesita ser arquitecto o ingeniero civil para saber que cuando alguien decide construir una casa debe empezar por los cimientos. Unos cimientos sólidos que sean capaces de soportar las toneladas de hormigón y varilla que les pongan encima.
No obstante, aunque parezca broma, en este mundo moderno tan lleno de confusiones hay quienes están firmemente convencidos de que para construir una casa hay que empezar por el tejado.
Creencia torpe propia de alguien a quien hay que ponerle una camisa de fuerza y meterlo cuanto antes en una ambulancia.
Pues bien, la torpe idea de construir una casa comenzando por el tejado en lugar de hacerlo por los cimientos se ha venido aplicando en España y regímenes populistas.
Concretamente, el problema de la vivienda, cuya escasez afecta a miles de familias, los gobiernos populistas han pretendido resolverlo de la manera más torpe que podamos imaginar.
Quienes desde el poder tienen facultad de decisión intentan resolver tan grave problema poniendo trabas a los alquileres, satanizando a los promotores que construyen edificios destinados al alquiler, proporcionándoles no solamente impunidad sino dándole todo tipo de garantías a esos delincuentes llamados okupas que despojan a los propietarios.
Todas estas medidas -torpes y populistas- el efecto que producen es ahuyentar a quienes podrían construir edificios destinados a la venta o alquiler de pisos.
Nadie es tan tonto como para arriesgar todos los ahorros de una vida en una empresa que es mal vista por el gobierno, razón por la cual se topa con muchos obstáculos a su paso.
Y al no haber suficientes viviendas las pocas que están disponibles alcanzan precios estratosféricos.
Consecuencia: Jóvenes matrimonios que hubieran deseado tener una casa propia para empezar una nueva vida no pueden hacerlo, viéndose condenados a vivir arrimados en casa de sus padres.
Y todo porque escasean las viviendas…
Con lo fácil que sería resolver el problema aplicando la lógica más elemental o sea construyendo la casa empezando por los cimientos y no por el tejado.
Basta con que se aplique la ley de la oferta y la demanda. Y para ello es necesario que se le den todas las facilidades posibles a quienes se dedican a la construcción.
En el momento en que los promotores no encuentren obstáculos, en ese momento construirán en gran cantidad dándose por resultado que abunde el número de viviendas disponible.
Es aquí donde opera la ley de la oferta y la demanda.
Cuando el bien que se ofrece en el mercado abunda, el resultado es que baje el precio y mejore la calidad.
Y es que quienes arriesgaron su dinero tienen que luchar con sus competidores ofreciendo viviendas de óptima calidad y a precios accesibles.
Desgraciadamente se ha seguido el camino opuesto.
Al haber pocas viviendas y éstas de mala calidad la pocas que se ofrezcan en el mercado tendrán unos precios tan elevados que muy pocos podrán pagar.
Y si por encima se mima a los okupas exigiéndoles a los propietarios que les den agua, electricidad y toda clase de beneficios, la situación empeora.
Eso es lo que ha venido ocurriendo en España de unos años a esta parte; eso explica la escasez de viviendas.
Y todo porque la demagogia socialista impone que las casas se construyan empezando por el tejado…
Resultado: El que estamos viendo o sea que ya no se construyen casas aunque quieran hacerlo empezando por el tejado.
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