Fernando Jáuregui
El chavismo sigue intacto
En determinadas épocas del año hay trabajos que se convierten en especialmente penosos. Por ejemplo, el de los empleados, generalmente empleadas, de las tiendas de ropa, complementos y de cualquier objeto susceptible de haber sido regalado el día de Reyes, cuando se comprueba que ni el color, ni la forma, ni la talla, ni el modelo, o cualesquiera de las características que tenga no satisface al receptor y se va a la tienda a descambiarlo, y luego hay que volver a plegar la ropa o colocarlo todo en un lugar del que nunca hubieran debido de salir. O peor aún hay quien acude a que le devuelvan el dinero porque ese mismo día han comenzado las rebajas y por lo comprado en las Navidades se pueden adquirir más piezas por menos dinero. Incluso ver como espectador como se trabaja esos días en las tiendas de ropa provoca desazón y compasión por quienes tienen que soportar los cambios. De acuerdo, va en el sueldo, pero es penoso.
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