Tarde y poco

Publicado: 19 mar 2026 - 05:00
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Opinión. | Atlántico

La guerra en Oriente Próximo continúa. Veinte días ya de los bombardeos de norteamericanos e israelíes sobre Irán y el Líbano y de réplicas de Teherán sobre Israel. Muertes, destrucción y bloqueo parcial del Estrecho de Ormuz, paso obligado del transporte del petróleo y del gas que exportan tanto los emiratos de la región como el propio país de los ayatolás.

La subida del precio del barril de crudo por encima de los 100 dólares es la primera consecuencia de la crisis. Incremento a impulso de varios factores: el primero la inseguridad, el segundo la elevación del precio de los seguros de los petroleros y un tercero: la especulación. El resultado de semejante estado de incertidumbre se proyecta más allá de la región afectada directamente por los bombardeos y se expande a buena parte del resto del mundo.

En el caso de España con la subida de precios de los carburantes y el de muchos de los componentes de las cadenas de producción de los alimentos, de los servicios y también del suministro de electricidad. La subida del precio del gasóleo y de la gasolina afecta a los transportistas y complica la vida a agricultores y pescadores. El de la electricidad a muchos empresarios autónomos. En general, se encarece la producción de alimentos y sube el coste de los servicios.

El Gobierno convoca un Consejo de Ministros extraordinario para el viernes en el que se prevé el anuncio de medidas encaminadas a paliar los efectos de la crisis. Pero salvo cambio de criterio de última hora, el Ejecutivo parece que descarta una rebaja del IVA de los alimentos o recuperar la bonificación de 20 céntimos por litro de combustible que se aplicó a raíz de la invasión rusa de Ucrania.

De lo anunciado por el propio Pedro Sánchez en el transcurso de la sesión de control al Gobierno -reforzar la apuesta por las energías renovables, la transición ecológica y la electrificación ante las crisis energéticas- se desprende una intención bastante difusa a la hora de concretar medidas y ayudas directas a los sectores de producción afectados por los efectos rebote de la guerra en Oriente Próximo. Todo indica que lo que se va a anunciar veinte días después del inicio del conflicto llega tarde y será poco.

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