José Teo Andrés
Aquella copica para la Pilarica
La Sociedad Española de Participaciones Industriales, conocida por SEPI como corresponde a sus siglas, es una entidad de Derecho Público que depende del ministerio de Hacienda y tiene como objetivo actuar como un holding que tramita y ordena las participaciones del sector público en las diferentes empresas de las que forma parte. Fue creada en 1995 con Felipe González como presidente del Gobierno, ocupando el emplazamiento y la mayor parte de las funciones dejadas por el INI, fundado por Franco en 1945 y clausurado el mismo año de la fundación de la SEPI, cuya presidenta acaba de ser imputada por el juez Pedraz junto a 24 personas más del mismo ámbito.
La SEPI, como anteriormente ocurría con el INI, suena a coña y es una coña. Suena a instancia establecida por el Gobierno para premiar fidelidades y otorgar cargo público de nivel máximo y excelente remuneración a personajes con los que se tiene una deuda, cuya práctica no entraña riesgo ni responsabilidad extrema salvo guardar rigurosas fidelidades. Es, a qué negarlo, una recompensa con mucho dinero de por medio y una gestión en sintonía plena con los gobernantes. De hecho, el nombramiento del presidente de la entidad que pastorea la inversión del Estado en diferentes empresas de todos los sectores –en este amplio paquete están desde la agencia EFE, Correos, RTVE o Navantia de las que el estados es único propietario. hasta el Hipódromo de la Zarzuela en Madrid o Tracsa- es facultad del ministro de Hacienda y no se hable más.
Los últimos presidentes de este organismo público coincidiendo con la presidencia de Pedro Sánchez han sido Vicente Fernández, Bartolomé Lora y en estas fechas, Belén Gualda. Todos tienen la misma procedencia, todos están vinculados a Montero, todos pertenecen al partido y todos están imputados. Sánchez apeló a la SEPI para tratar de convertirse en accionista mayoritario del Grupo Prisa y controlar el diario “El País”, operación que salió fatal. La fontanera Leire trabajo en Correos que controla SEPI, y las novias de Ábalos también fueron empleadas en empresas de la institución. Belén Gualda acaba de ingresar en el club a los que el banquillo aguarda. La SEPI también se ha corrompido.
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