Fernando Ramos
¿Se atreverán a expulsar a Felipe González del PSOE?
Me atrevo a decir que estamos ante una semana importante, pero que podría igualmente (este país es así) ser, sin embargo, irrelevante. Depende de la profundidad que nuestras fuerzas políticas quieran imprimir a sus acciones: recomposición de la izquierda a la izquierda del PSOE (que afectará muy directamente a este último). Y la inevitable aproximación en 'las derechas', cuyas conversaciones y desafecciones a la hora de formar gobiernos autonómicos ya no podrán prolongarse mucho tiempo, como sugería el propio Feijóo en una entrevista este domingo.
Y, a todo esto, con el presidente del Gobierno casi a caballo entre Múnich y la India, dándole vueltas, ya no me caben dudas, a la idea de que tendrá, quiera o no, que remodelar su Gobierno más pronto que tarde. Así no puede seguir. Y se tratará, me atrevo a más aún, de una remodelación importante.
La incertidumbre acerca de si Yolanda Díaz, vicepresidenta y ministra de Trabajo, seguirá o no en el conglomerado que se pretende oficializar el próximo día 21 en el Círculo de Bellas Artes en Madrid, un conglomerado que será el núcleo de la 'izquierda a la izquierda' del partido que fundó Pablo Iglesias (Posse) en 1879, va dejando paso a una certeza: ella, la mujer que hace tres años se proclamaba 'próxima presidenta del Gobierno' en el polideportivo Magariños, no estará en la primera línea. Ni Sumar seguirá llamándose Sumar en ese movimiento que surge con Izquierda Unida, Más Madrid y los Comuns. Y si Sumar se diluye sin protagonismo especial en esa 'movida', ¿qué sentido tiene que Yolanda Díaz siga siendo la 'número tres' del Ejecutivo? ¿Y cómo se justifica la presencia de tres ministros de Sumar en el Gobierno? Pues eso. La coalición, de hecho, ha muerto, viva la coalición.
Luego tenemos a la 'número dos' de ese Ejecutivo, o sea, a la vicepresidenta y ministra de Hacienda María Jesús Montero. Ella está a tres meses, o poco más, de unas elecciones clave para el PSOE, las andaluzas, en las que ella es la candidata socialista frente a un Juan Manuel Moreno Bonilla que sin duda la ganará por bastante en las urnas. Todo consiste en saber por cuánto perderán la señora Montero y el PSOE del que ella es aún vicesecretaria general. Obviamente, ya no puede seguir mucho tiempo en su pluriempleo en el Gobierno de Pedro Sánchez. Solo falta confirmar quién desempeñará ese segundo lugar en el escalafón gubernamental:¿Félix Bolaños?¿Otro ministro? Porque la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, sin duda, carece del perfil militante partidario y ejecutivo para ascender al segundo lugar en el podio.
Así estamos, con otros varios ministros en cuestión ante sus sectores (Medicina, Justicia, Transportes, Interior), y con un Sánchez que parece querer erigirse como el campeón de Occidente contra el trumpismo, cuando el protagonismo se centra en esa reconstrucción de la izquierda-a-la-izquierda. Incluso con esa 'conversación pública' este miércoles, entre Gabriel Rufián (Esquerra Republicana de Catalunya) y el diputado autonómico madrileño Emilio Delgado (Más Madrid), disidentes ambos en sus respectivas formaciones y 'moderados' por una tertuliana mediática y polémica, que tendrá lugar el miércoles en medio de una expectación francamente excesiva, a mi juicio. Pero así están las cosas: en la insoportable levedad del 'ens politicum', en la espuma de acontecimientos que, sin embargo, tienen mucho fondo y nos afectan mucho.
Una semana, ya digo, sin duda muy relevante, cuando falta un mes para las siguientes elecciones, las castellano-leonesas, otra pesadilla para Sánchez; el hombre que, entre avión y avión, sin duda medita en el siguiente paso a dar, en esa ya no tan futura crisis de Gobierno que viene, que tiene que venir.
Contenido patrocinado
También te puede interesar