¿Se atreverán a expulsar a Felipe González del PSOE?

Publicado: 16 feb 2026 - 01:30
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Estamos tan acostumbrados a las paradojas que se vienen produciendo en España, dentro de la organización que, dirigida por Pedro Sánchez, sigue usando las siglas PSOE, que ya nada puede sorprendernos. Que dirigentes de ese partido descalifique, insulten y pidan la expulsión de quien fue su refundador y lo hizo pieza esencial de la Transición y la recuperación de las libertades y la democracia tras el franquismo, es una evidencia de la deriva de dicha organización desde que está en las manos que está. Y lo más gracioso es que sus dirigentes actuales digan que el partido es una organización que, al contrario del pasado, “está en manos de sus militantes”. No opina lo mismo el ex diputado y ex alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, quien al abandonarlo dijo que toda su estructura organizativa (comité federal incluido), es una inútil estructura de cartón.

Ya hemos contado aquí otras secuencias vergonzosas del modo en que Sánchez y los suyos manejan el partido al margen de sus principios, como el cambio de su código ético, reformado para que, en contra de la versión vigente hasta 2023, se pudieran encajar los indultos y la posterior amnistía con la que Sánchez adquirió el apoyo del independentismo catalán para seguir en la Moncloa. Felipe González ha expresado una opinión matizada. No apoya a Sánchez ni sus acuerdos y cesiones con Bildu, ni el modo en que lleva el país. Y dice que no lo votará. No se decanta ni expresa su apoyo por otro partido. Sino que se acoge a una opción personal, libre y decente, de no respaldar a Sánchez, si éste pretendiera seguir en la Moncloa. Además, el voto es secreto, libre y oportuno. Y nada sabrá salvo él mismo, lo que hará llegado el caso.

Lo han insultado, lo han llamado fascista, lo mismo que ya hicieron los mismos con otros antes. Incluso, uno de los organilleros de Sánchez tiene el miserable gesto de atribuir la derrota clamorosa sufrida en Aragón a un muerto, a un dirigente fallecido, quien por cierto también estaba apilado en las filas de los desafectos al sanchismo, junto con otros dirigentes críticos. Otros se han ido o fueron expulsados del partido, como Nicolás Redondo, Corcuera, Leguina y otros. Y ahora quieren ir a por González. Pero no se atreven.

Y como no conocen la historia de su partido, no saben situar el papel que representa en su historia Felipe González y el grupo de militantes sevillanos y vascos que, a partir de 1970, congreso de Toulouse, fueron esenciales para rescatar al PSOE de la nada que representaba la simbólica etapa en manos de Roberto Llopis, y que se materializa en el Congreso de Suresnes de 1974. Su programa de ruptura democrática fue el camino que llevaría al partido a ser una de las piezas fundamentales para la reconstrucción de la democracia, luego de un intenso debate intenso. González contó con el apoyo de la socialdemocracia europea, que se reforzó cuando años después se abandonó el marxismo como método de análisis y principios. Resulta gracioso ver ahora a Pedro Sánchez y su troupe, que se dicen socaldemócratas, levantando el puño, cosa que ya nadie hace en ese sentido, salvo ellos.

.Me pregunto si los devotos de Sánchez conocen la doctrina y los principios sobre los que se asienta su partido, el pensamiento de aquellos relevantes personajes de su historia, como Fernando de los Ríos, quienes nos legaron principios como que “un socialista no aspira a llegar al Gobierno de cualquier manera” (que contrasta con aquello de “hacer de la necesidad virtud”). Me remito a los propios estatutos, principios y reglamentos del PSOE, donde se resalta que, como partido democrático que es, en el mismo caben la libertad de expresión e incluso las corrientes de opinión. Sus partidarios tragan cuanto Sánchez dijera, empezando, cuando pretendía alcanzar la presidencia que ‘sus principios’ le marcaban un camino en el que no cabía hacerlo con el viático de los partidos independentistas que quieren, y luego intentaron, salirse del Estado español. Critican a González los mismos que digieren que los virajes con que el máximo dirigente de su partido marco el espacio moral de su línea de acción. Supongo que estaría también ‘Contigo, Pedro’, cuando este predicó que “no es no y nunca es nunca” y que jamás pactaría con Bildu, porque como remacharía su camarada Carmen Calvo, era línea roja intraspasable “y los socialistas somos de fiar”. El ahora condenado González ha dicho, aparte de lo del voto, otras cosas bien claras.

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