El saber del refranero

Publicado: 11 mar 2025 - 04:00

Somos los españoles muy de tirar del refranero para tratar de explicar las situaciones que día a día nos salen al camino. Pero esa pasión por aplicar el saber popular para orientar por el buen camino nuestros comportamientos nos advierte con frecuencia de lo poco acertados que estamos y lo que cuesta hacer las cosas bien. El asesinato en Badajoz de una joven cuidadora social en las dependencias de una residencia de reinserción para menores de Badajoz nos traslada a uno de los más lamentables vicios de la sociedad española y nos demuestra que somos siempre los mismos. Reaccionamos para mejorar las cosas únicamente cuando se produce un suceso lo suficientemente grave para que la opinión pública se conmueva. Para ello hay en este refranero eterno al que somos tan inclinados una muestra que coloca el dedo en la llaga. “Solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando llueve”. Es este caso, como lo ha sido en tantas ocasiones anteriores, cuando una situación adquiere tal trascendencia que nos obliga a reaccionar. El fallecimiento, golpeada y estrangulada con un cinturón de María Belén, a la que una desastrosa distribución de responsabilidades obligó a pasar sola la noche en un centro de readaptación juvenil, es el ejemplo más directo de desarrollo erróneo y la necesidad absoluta de revisar la legislación aplicada a menores que han cometido delitos, y la exigencia cada vez más acuciante de rebajar la edad penal. Lo malo es que esa misma sociedad es ejemplo vivo de desinterés y desmemoria cuando el efecto alarma claudica al paso de un tiempo en el que el impacto emocional de la noticia se va rebajando. También para ese fenómeno tiene el famoso refranero una sentencia que es inapelable. “Pasó el día y pasó la romería”. Los tres menores que cometieron el espeluznante delito –dos chicos de catorce años y una chica de diecisiete- huyeron en el automóvil de su víctima, tuvieron un accidente en su precipitada fuga, y siguieron caminando por la carretera hasta ser identificados y detenidos por las fuerzas policiales que saben muy bien que apenas tienen otra cosa que hacer que devolverlos a su primitivo albergue porque no hay otra cosa. La presión social solicitará medidas urgentes para que este horror no se repita y se olvidará de ello en una semana. Todo seguirá igual. Ya dijo Lampedusa que hay que cambiarlo todo para que nada cambie.

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