¿Va quedar algún ámbito del Estado sin explorar por Leire Díez para sus fines?

Publicado: 13 jun 2026 - 04:09
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Si bien  San Agustin llegó a describir ocho clases de mentiras, en la España de nuestros días se han añadido nuevas versiones y variedades a lo que el santo describe en su obra “De Mendacio” (de donde viene lo de mendaz que tanto se acomoda a la política de nuestro tiempo).  Y sobre este tapiz a uno se le ocurre preguntarse si queda algún espacio del Estado o cuál será el siguiente de las instituciones alcanzadas por los actos de ese singular personaje que es la ex militante del PSOE Leire Díaz, desde la Guardia Civil a los jueces o la Fiscalía. Resulta impúdico que miembros destacados del partido que sigue usando las siglas PSOE digan que el caso les cae lejos, porque la tal Leire es persona ajena por completo como si no la conocieran de nada y no fuera una pieza esencial de la propia organización en tiempos de Santos Cerdán.

Pero como dice San Agustín, la mentira parece ser algo que va en contra del propio mentiroso. Claro que ahora una mentira se disfraza de error, de olvido, de mala interpretación o de cambio de opinión, como dijera el doctor Sánchez. Alfred Adler fijo: “una mentira no tendría ningún sentido a menos que sintiéramos la verdad como algo peligroso”. Claro que el propio Aristóteles dijera que al mentiroso no se le cree “ni cuando dice la verdad”.

Pero al margen de estas reflexiones, cabe preguntarse qué clase de personaje es Leire Díez. Cómo es posible que una modesta y desconocida periodista de cuarta, de escaso nivel, ejercido en medios locales modestos, alcanza la cima como personaje hasta el sueldo de 100.000 euros anuales y un elevado puesto en Correos. ¿Cómo es posible que se le abrieran todas las puertas a las que llamaba, fuera la Dirección General de la Guardia Civil o la Fiscalía del Estado u otras que aún no sabemos? Es una especie de personaje misterioso y atrabiliario que pareciera estar dotada de un paso franco donde quisiera. ¿Cuál era el respaldo que la protegía y le permitía llegar donde quisiera?

Dice José María Pereda que en ocasiones no nos tomamos en serio a algunos personajes atrabiliarios. Se refiere a un sujeto que en parlamento soltaba un aluvión de párrafos enmarañados que nadie se tomaba la molestia de desenredar. Algo parecido sucede ahora en España ante la maraña que por lo que se ve fue tejiendo la tal Leire, dejando su huella para sus fines, por donde le dieron asiento o recepción. Las pobres explicaciones de Marlaska o de su directora general de la Guardia Civil, por ejemplo, parece recuperar el viejo concepto que usara Ortega, en cuanto a que algunos se creen que los españoles somos una masa de bóvidos. Pero para entender a personajes como Leire Díez y su entorno y el ámbito que lo protege, nos auxilia el Diccionarios de la RAE, pues entiende que la expresión atrabiliario casa con otros conceptos que encajan en el mismo, como: “necesario, comisario, secundario, vicario, intermediario, vicesecretario, beneficiario y disciplinario”.

Pero ¿quién es realmente Leire Díez?  No parece que sea una periodista notable en orden alguno. Licenciada en Ciencias de la Información en el País Vasco, ¿Cómo llega aocupar distintos cargos en empresas públicas como Enusa y Correos? Obviamente, su militancia en el PSOE tuvo algo que ver, También ejerció de concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Vega de Pas (Cantabria) entre 2011 y 2015. En Eunsa, donde ocupó un cargo entre 2018 a 2021 cobró un sueldo de 108.000 euros anuales, además de 1.629 euros en dietas.

Pero su verdadero padrino e impulsor fue Santos Cerdán, de quien fuera silencioso y discreto brazo ejecutor. Fue entonces donde tejió sólidos contactos en el aparato del partido. Esa persona de la que ahora reniegan era la encargada de llevar a cabo las decisiones de Santos Cerdán, cuando éste desempeñaba la secretaría de organización del PSOE. Su papel era esencial a la hora de controlar los procesos internos de selección de candidatos y, especialmente, de mantener la cohesión interna en momentos de tensión política.  Es precisamente ahí donde empieza su labor de fontanería dentro del propio partido, conforme a las directrices superiores. Su papel más destacado en la obra fue sin duda su cargo en Correos, pieza fundamental de todo el entramado. Aunque está imputada por cohecho y tráfico de influencias por el Juzgado de Instrucción nº9 de Madrid, esto es una pieza menor. Pero en el fondo, sigue siendo un gran misterio. Por ahora. Y además, nadie la conoce en el PSOE. Nadie.

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