Luis Del Val
Los novios de la muerte
Los anuncios que se llevan a cabo de grandes obras públicas, pierden, a medida que se acercan tiempos electorales, gramo a gramo su consistencia aunque siempre queda la esperanza de que se revitalicen. No es lo mismo anunciar con rigor y documentos que se afrontan una obra pública determinada que hacerlo en momentos en los que hay elecciones a la vista, y esas cosas pueden resultar muy productivas para legitimar uno u otro candidato. Ahora que llegan la municipales y que en muchas otras comunidades españolas se celebran también las elecciones autonómicas, aparecen anhelos dados por muertos como la ampliación del puente de Rande que ha dado más vueltas que el baúl de doña Concha Piquer. Para ser exactos, el ministerio de Fomento ha aprobado el expediente de información pública para abrir el proyecto de ampliación de la autopista del Atlántico, la A-9, que afecta al tramo que une Cangas con Teis o lo que es lo mismo, y como más destacado elemento, la del Punte de Rande. Pero a pesar de ese rimbombante material de titulación, apenas quiere decir nada o, en un estado más optimista, no implica más que el inicio de un proyecto que puede ser largo, muy largo o no hacerse y quedarse solamente en su primer tramo informativo.
Es evidente que el paso de Rande necesita desesperadamente un tratamiento de ampliación, y es verdad que se ha manejado un largo y contradictorio abanico de soluciones, algunas de ellas muy pintorescas, otras imposibles y las más, necesitadas de una inversión generosa que suscita ciertas reservas a sabiendas de la situación económica por la que atraviesan en la actualidad las arcas del Estado. Si el puente de Rande se amplía de esta vez, nos llevaremos una gran alegría. Si pasa lo de siempre, nada que no se sepa habrá pasado.
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