Manuel Orío
Necesaria reflexión
El de Noelia Castillo es uno de los casos más tristes y desgarradores de los que ha vivido la intrahistoria de este país en lo que va del siglo. Es una historia lúgubre y despiadada que merecería probablemente una reflexión conjunta y muy profunda de todos los estamentos que vertebran la sociedad española –una reflexión en común que no se ha producido- porque todo lo que va con ella, todo lo que inspira y propone no es otra cosa que la constatación de un rotundo y trágico fracaso. Un fracaso de tal naturaleza que ha conducido a una adolescente con toda su existencia por delante a solicitar su propia extinción y a luchar porque está se produzca lo antes posible aunque el proceso se ha prolongado durante dos años como consecuencia de la oposición de su padre. Noelia no se ha muerto como consecuencia de mal letal, sino por propia voluntad ante el hecho incuestionable de que absolutamente todo lo que le rodeaba y podía ofrecerle consuelo y esperanza ha fallado. Es decir, sus compañeros de viaje desde el plano afectivo, legal, administrativo y asistencial no han sido capaces de corregir las infinitas carencias que han empujado a una muchacha de veinticinco años a darse muerta por su propia voluntad.
El país no puede ni debe estar tranquilo ante un suceso como el que ha protagonizado Noelia, y sus instituciones deben respirar a fondo y analizarse. También los medios informativos. Muchos medios de comunicación han titulado sus informaciones sobre el hecho bajo el dudoso posicionamiento de considerar la muerte de Noelia como un triunfo y la feliz conclusión de una carrera que ha acabado dando la razón al progresismo frente a la cerrilidad de ciertos estratos sociales y de opinión que representan el conservadurismo más cavernario. Considerar un triunfo el suicidio asistido de una adolescente no es exactamente la mejor manera de cavilar sobre el tema. Para colmo, un tipo como Trump, que está bombardeando territorios ajenos y cuya Sanidad deja morir a sus administrados si no van con la tarjeta de crédito en la boca a la puerta del hospital, amenaza con investigar la eutanasia de Noelia. El mundo está al revés.
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