José Teo Andrés
La policía y la capital
Contaba en este diario uno de los sindicatos policiales, tirando de su propia experiencia, algo lamentablemente bien conocido: que por no ser Vigo capital de provincia, la Comisaría se encuentra con enormes dificultades, pese a atender más población que ninguna otra dependencia en Galicia. Vigo, a estos efectos, tiene condición secundaria, por debajo en categoría de Pontevedra, que a su vez se sitúa bajo A Coruña, que tiene rango autonómico, pese a no ser la capital gallega. Se nota sobre todo a la hora de tomar decisiones, ampliar plantilla o realizar actuaciones que necesitan el aval doble de Pontevedra y de Coruña. Muy triste, pero cierto: la estructura del Estado parece mutar hacia una especie de confederación sin que nadie haya votado tal cambio, pero en algunas cosas se mantiene como en el siglo XIX, cuando se realizó la división definitiva de España en territorios. Galicia pasó de siete a cuatro provincias, siendo Coruña, Lugo, Ourense y Vigo las elegidas. Pero luego, los políticos pontevedreses maniobraron y lograron revertir la decisión, que derivó incluso en un conflicto armado para traer de vuelta la capital a Vigo, que en efecto contó durante unos años con tal categoría y un gobernador civil con sede en la Rúa Real, donde ahora se encuentran los registros. Pero Pontevedra, siempre con grandes políticos, protestó y logró que el asunto se eternizara y de forma provisional la capital volviera al Lérez. Y hasta hoy.
Cierto que si funcionara el Área Metropolitana, con medio millón de habitantes, las cosas probablemente le irían mejor en lo administrativo a Vigo: la ley aprobada por el Parlamento contempla que la ciudad tenga el rango de capital a todos los efectos de dotaciones judiciales y administrativas. Pero no nos extrañemos. Tampoco Vigo ha conseguido que su puerto, el más importante y de lejos de Galicia, sea reconocido como “nodal”, es decir, principal, por la UE. La vida sigue igual.
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