Benito Iglesias
Ceuta es un polvorín
En manos de quien esta España? Estan entregando Ceuta a Marruecos con una estrategia diabolica?. Que pretenden ,o que buscan,con dejar al Jefe del Estado a los pies de los caballos?. Son los ceutis una poblacion amortizada?. Muchas preguntas y una nitida conclusion: Nos mienten a la cara sin inmutarse.
Lo ocurrido entre el 30 y el 31 de julio no fue una anomalía migratoria ni un episodio fronterizo más. Fue una sacudida institucional de dimensiones extraordinarias: decenas de miles de personas cruzando irregularmente hacia territorio español, una ciudad desbordada y una frontera exterior de la Unión Europea convertida en la expresión más visible de una vulnerabilidad que ningún Gobierno responsable debería permitirse ignorar. Pero quizá lo más preocupante no sea siquiera la magnitud de lo sucedido. Es la respuesta posterior.La del Ejecutivo de Pedro Sánchez con explicaciones se contradicen entre sí en una narrativa opaca, difusa, oscura y que por si misma es un desprecio a la inteligencia de los ciudadanos.
Margarita Robles sostiene que el CNI trasladó información previa sobre el riesgo de una entrada masiva. Grande-Marlaska sostiene que no hubo una alerta que permitiera anticiparla. Y la Delegación del Gobierno ofrece otra versión. Si hubo información, alguien debe explicar por qué no se actuó. Si no la hubo, alguien debe explicar por qué falló el CNI. Lo que resulta intelectualmente insostenible es pretender que de ambas premisas pueda desprenderse la misma conclusión: ninguna responsabilidad y por parte de nadie.
Y mientras el Gobierno intenta construir su relato, como ya nos tiene acostumbrados, ante una Union Europea que cuestiona abiertamente la política migratoria española y que ya no traga con más presuntos engaños de Pedro Sánchez. Han tenido que pasar 26 días desde el comienzo de la crisis para que Sánchez convocara el Consejo de Seguridad Nacional. Después ha llegado la declaración de interés para la Seguridad Nacional y la creación de un mando único. ¿Era necesario? .Evidentemente.
Ceuta no es una moneda de cambio diplomática. Es España. Y también es frontera de Europa. Por eso la crisis ha adquirido una dimensión que Sánchez ya no puede administrar con el viejo manual de la comunicación política: primero minimizar, después negar, más tarde rectificar y finalmente anunciar un nuevo mecanismo de coordinación. Una ciudad que ha visto aumentar extraordinariamente la presión sobre sus servicios públicos no necesita discursos: necesita Estado. Ese es el fondo de esta crisis. Sánchez puede reclamar toda la solidaridad europea que quiera —y debe hacerlo—, pero la solidaridad internacional nunca puede convertirse en una coartada para esconder sus propias responsabilidades.
En definitiva, Ceuta es un polvorín porque allí coinciden inmigración, frontera, seguridad, soberanía, Marruecos y política europea. Y hay algo que Pedro Sánchez debería entender de una vez: una frontera no se protege con discursos, una crisis no se resuelve con propaganda de medios de comunicación dopados, y la autoridad de un Estado no se recupera convocando ruedas de prensa ni ministros enviados como escudo político.Se protege con autoridad, inteligencia, coordinación y anticipación. Esta no es una crisis de comunicación. Es una brutal crisis de Gobierno y el anticipo de todavia no sabemos que nuevos episodios nacionales ,oscuros y turbulentos, nos esperan en los proximos meses.
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