José Teo Andrés
La plaza de la gasolinera
La plaza de España -mal llamada Praza dos Cabalos- lleva desde su lejana y primera urbanización pendiente de convertirse en la principal entrada a Vigo como final de la avenida de Madrid, y son varios los proyectos urbanísticos planteados y finalmente descartados. El único que tuvo plasmación fue el túnel de Gran Vía y la escultura de Oliveira, actuación promovida por el alcalde Soto en su último mandato, que ahí sigue presidiendo el espacio.
El anterior PGOM, el de 2008, contemplaba un desarrollo espectacular que se vino abajo, entre otros motivos, por coincidir la aprobación del Plan con la crisis financiera e inmobiliaria. El nuevo Plan, de 2025, es mucho más modesto, pero a cambio parece realizable. De hecho, ya está en marcha la tramitación administrativa del entorno y, con total seguridad, irá adelante la construcción de varios bloques de viviendas y de paso la desaparición de la gasolinera que nada pinta donde está. Fue una estación de servicio aprobada por el alcalde Portanet, un autócrata de libro capaz de lo mejor -reforma de la Guía y el Castro- y lo peor -la supresión de los tranvías y contrato con Vitrasa que acabó en condenas de los concejales-, personaje propio de una dictadura, que no obstante tenía algunas buenas ideas. Una de ellas era precisamente buscar cómo extender Vigo y ganar población. Estaba convencido de que la ciudad solo sería realmente algo y se convertiría en la cabeza de Galicia si llegaba al medio millón de habitantes y para eso había que construir polígonos de viviendas, como Coia, que nació durante su mandato. El medio millón no llegó nunca, salvo pensando en términos metropolitanos, que es otra cuestión.
Contenido patrocinado
También te puede interesar